Boga y auge de la bicicleta
Indiscutiblemente, la bicicleta va ganando terreno en España. Lejano está el tiempo en que era considerada objeto suntuario.
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A partir de la restricción de la gasolina la bicicleta tomó incremento notable, que aumentó la escasez del gran transporte.
Díganlo, si no, los siguientes datos: En 1939 se dieron de alta, solamente en Barcelona, 7.770 bicicletas, en 1940 ascienden a 11.092 y en 1941 a 16.027. Así, en aumento, alcanza dentro del año en curso la cifra de 20.000.
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Para la juventud anhelosa de acudir a las fiestas mayores de los pueblos circundantes, la bicicleta resulta artefacto útil y elemento preciosísimo. Para los veraneantes y bañistas, distanciados de las playas, y para los carteros y obreros, salta a la vista su enorme utilidad. ¿Y qué decir del servicio que presta a los aislados labriegos? Además tiene la ventaja de abreviar tiempo, acortar distancias y de resultar fácil su manejo. Todo es cuestión de equilibrio. Dispuesta siempre, lo mismo la emplea el señorito que la moza aldeana.
INFLUENCIA DE LA BICICLETA EN EL ORGANISMO FEMENINO
Silueta harto simple, no ofrece más elegancia que la que puede prestarle la figura que la monta. Una bicicleta guiada por rústico labriego no tiene parecido a la montada par pizpireta muchacha. La gracia puede descollar en todas las manifestaciones de la vida. Cada movimiento, cada expresión tiene su gracia peculiar, y esas gracias, aisladas o reunidas, son las que forman el encanto sugestivo. La niña de la ciudad, mostrando el gentil atavío de sus faldas ingrávidas, le presta graciosa frivolidad que acentúa la grácil cabellera, cuyos tirabuzones el viento alborota y atormenta.
Lástima que perjudique el abuso de su ejercicio la belleza de las piernas, cuyos músculos desarrolla excesivamente, originando deformaciones impropias de la estética femenina. En cambio, tonifica y vigoriza a los nerviosos y neurasténicos, si bien va en contra de cuantos sufren afecciones cardíacas o renales. Francia, que tanto se ocupade la belleza femenina, ha lanzado nuevo modelo de asiento cómodísimo, que por cierto precisará indumentaria especial. Con él cesará el inconvenientede la temible deformación estética.
ANA NADAL DE SANJUAN [Ana Nadal de San Juan]
Comentarios del compilador
IRQ dice sin decir más que la bicicleta obrera fue doctrina del Caudillo y de Ernesto Giménez Caballero.