7 de January de 1848 - Purificación de Ntra. Sra., degeneración del pesebrisme (919)

Al mediodia se procede á la publicacion de la Bula por medio de corredor, teniendo lugar la funcion de costumbre en la iglesia catedral, con asistencia de una comision del ayuntamiento, y verificándose despues la procesion.

Nuestros lectores creerán, y con razon sobrada, que vamos á consignar alguna costumbre propia del dia; pero deben desengañarse porque no es sino propia del mes que trascurre y hasta el dia 2 de febrero fiesta de la purificacion de Ntra. Sra.; pero no dejará de reconocerse la oportunidad de colocarla en el dia de hoy supuesto que empieza el período de su mayor observancia, y pudiera sorprender al que no se hallase impuesto de ella y oyese mencionarla.

No hace muchos años que habia grande aficion á arreglar nacimientos para ponerlos de manifiesto á los amigos, haciendo gala de buenos panoramistas, paisistas ó pesebristas, que asi en el pais se llaman. Esta costumbre va degenerando, aunque nó tanto que no debamos hacer mencion de ella, de sus particularidades y de los lances á que da lugar.

Los autores del nacimiento señalan ciertos dias en que libres de sus ocupaciones, los pasan entretenidos limpiando las candilejas, despabilando sus torcidas y dejándolas en disposicion de que puedan encenderse con prontitud antes de la hora de la prima noche en que han avisado á sus parientes y amigos.

Los mas celosos de su reputacion artística ocupan con el nacimiento la alcoba de alguno de los principales cuartos de la casa, nó sin que tenga que decir, murmurar, reñir y refunfuñar la mamá ó la esposa, que con sobrada razon se quejan viéndose obligadas á trasladar la cama ó quitar la cómoda etc. etc. etc., amen de la mortificacion de haber de quedarse en casa la noche en que se ilumina el nacimiento, á fin de obsequiar á los concurrentes.

Otros menos escrupulosos arreglan el nacimiento en un desvan á fin de dejar la familia de hacer estos obsequios. Para llegar á ver un nacimiento en un desvan ó guardilla, figúrate pacienzudo lector, una escalera de caracol, ó poco menos, con cuatro escalones á lo mas por tramo y con cincuenta tramos por lo menos. Al sitio donde se halla el nacimiento, llega el espectador semi-mareado y molidas las piernas, y cansado de tropezar con los que bajan y de incomodarse con los que quieren subir mas de prisa de lo que él puede hacerlo; y para alivio de tantas congojas llega al desvan, y le sofoca el hedor de aceite de las candilejas, porque hazte cargo, lector, de que el aceite que se acostumbra gastar en la iluminacion del nacimiento no es de lo caro. Adviértote tambien que no está libre de tal calamidad el otro nacimiento de la alcoba, que es como si dijéramos el nacimiento aristócrata.

Llegas ya al un estremo del nacimiento, y es preciso seguir la corriente, es decir, es imposible volver atrás, y es menester levantar al chiquillo que llevas de la mano para que pueda verlo todo, operacion que repiten el de tu lado y el de mas allá y el del otro estremo y casi todos los que allí se hallan. Llora un niño, refunfuña una niña, hablan todos para hacer fijar la atencion en algun punto de vista, y el autor no cesa de encarecer el trabajo que le ha costado combinar aquel panorama.

El primer término del nacimiento es un espacio de terreno que calculado por el tamaño de las figuras tiene una milla de estension; en este espacio hay un edificio derruido, y dentro se ven las figuritas correspondientes al misterio de la natividad de Jesus. En frente una colinita donde se representa la aparicion del ángel á los pastores: estos se hallan al rededor de una olla puesta sobre unos tizones: el fuego es natural y un pastor puesto de bruces lo atiza con el soplo (esta figurilla no falta en ningun nacimiento). En el llano se ve un hombre, y otro, y otro, y otro, y hasta no sé cuántos hombres, y una muger, y otra, y otra, y otra, y hasta no sé cuántas mugeres, y aquel con sombrero y capa, y otro con calzon, y otro con gorro colorado, y aquella con mantilla, y esta vestida á la catalana, y un fraile, y mas allá un castillo gótico; en una palabra se ve todo lo necesario para poder decir como el de marras:

Hay en este nacimiento
Un Longinos con su lanza,
Y aunque fue mucho despues
La prevencion nunca es mala.

A lo lejos una montaña nevada, y por el agujero de una roca se ve el mar donde navega un vapor, y á pesar de lo iluminada que se halla la escena se ve salir el sol, y aquel mar sabe Dios si será el de las Indias ó el océano pacífico, que á ser el mediterráneo podria decirse que en Palestina sale el sol por occidente.

En una palabra se ve en un nacimiento todo menos propiedad, y menos la sublimidad que deberia inspirar un cuadro, un panorama destinado á la representacion del asunto mas sublime de todos los asuntos, el nacimiento del redentor de los hombres, del fundador de la verdadera religion, del asunto que en la historia ha formado una época reconocida por todo el mundo civilizado.

, , , El libro verde de Barcelona. Añalejo de costumbres populares, fiestas religiosas y profanas, usos familiares, efemérides de los sucesos mas notables acaecidos en Barcelona (1848).

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