Los catalanes cuentan sus primeros viages marítimos á la Palestina desde el año de 1096, quando animados con el fervor de la primera cruzada de Godofredo de Bullon, partieron para la Siria con los señores nombrados por Zurita otros varones de Cataluña, cuyo exemplo abrió y facilitó el camino para la tierra santa á muchas personas principales de la provincia, de diferentes sexos y estados que quisieron señalar su piedad, y su valor. Entre estas personas se conserva la memoria de una insigne muger llamada Azalaida, que partiendo para la Siria el año de 1104 con las tropas que se embarcaban en la cruzada, dexó hecho su testamento declarando por último sucesor de sus bienes á la mesa capitular de Barcelona. A 6 de Julio de 1110 hizo también testamento Guillermo Ramón, antes de emprender su viage á la tierra santa, dexando quantiosas mandas para diversas obras pias en muchas iglesias de aquella ciudad y del condado. Y en aquel año otro caballero llamado Arnoldo Mirón, al tiempo de partir para la Palestina restituyó á la iglesia de Barcelona una viña sita en Monjuich.
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https://lh4.googleusercontent.com/-xV35J0jSEio/Tw7I053q33I/AAAAAAAA3Kg/BbZGPNHuwiw/s560/4843518693_959c4e52de_b.jpg //// Panoramica de Barcelona desde «el Morrot», en la ladera sur de la montaña de Montjuic. De izquierda a derecha: cimborio de la iglesia de Santa Ana, campanario de la iglesia del «Pi», chimenea de «la Canadiense», estatua de Colón, edificio de la Aduana. //// CC Vicens Tort Arnau //// http://www.flickr.com/photos/28561655@N00/4843518693/in/photostream/
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Duelo con consecuencia fatal entre Atarazanas y Montjuic
De otro duelo, efectuado en el mismo sitio [la calle de San Bertrán], tres años mas tarde, se tiene tambien noticia. Tuvo lugar el 23 de abril de 1382. El retador fué mosen Guillermo Aymar de Guix y el retado mosen Juan de Vilatenim, ambos caballeros catalanes. Se ignora la causa del duelo. Habiéndoles concedido campo el rey entre Monjuich y la Atarazana, entraron en él á las tres de la tarde del dia señalado, y combatieron bravamente uno contra otro, á pié, con espada y daga, causando Aymar una herida leve á Vilatenim en el brazo derecho, por lo cual se suspendió la batalla. El gobernador, que presidia el campo, dictó sentencia, dándoles á entrambos por buenos y valerosos caballeros; pero no hubieron de darse por satisfechos, pues consta que el de Aymar volvió á provocar al de Vilatenim, y la batalla suspendida el 23 de abril volvió á comenzar el 18 de mayo siguiente. Largo rato pelearon, y heridos hubo de retirárseles á entrambos del campo, haciéndolo Aymar por su pié y el otro en brazos de sus gentes. Los dos murieron á los pocos dias de resultas de sus heridas.
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Santa Madrona vs la sequia
Llevan en procesion solemne el cuerpo de Sta. Madrona (á causa de la gran sequía) desde su casa en la montaña de Monjuich á la catedral. En el dia siguiente comenzó a llover.
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Santa Madrona vs la sequia
Solemne procesion llevando el cuerpo de santa Madrona desde su iglesia de la montaña de Monjuich á la catedral. Se hizo á causa de la sequía, y llovió á los tres dias.
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Llega noticia de la canonización de Raimundo de Peñafort, el santo superyate
IVEVES a los diez de Mayo del presente año mil seys cientos y vno llego à las seis horas de la mañana a esta Ciudad de Barcelona vn criado del Duque de Sessa con despachos para la Magestad de nuestro Catholico Rey Don Phelipe III, el qual de passo dio vna carta de Monseñor Francisco Peña auditor de Rota para el P. Prior y Padres de este Convento de Santa Catalina Martyr de la orden de Predicadores, en que nos daua la tan desseada nueua de la Canonizacion de nuestro Padre San Ramon de Peñafort ya concluyda y celebrada por el Sumo Pontifice Clemente Octauo, leyose esta carta capitularmente a todos los religiosos que la escuchamos y rescibimos con lagrymas en los ojos, pregoneros de la alegria y consuelo interior. Del qual dimos luego claras muestras a toda la Ciudad, enarbolando vn estandarte en el chapitel de la Torre, en que estaua pintado el glorioso San Ramon passando la mar sobre la capa. Que como el Conuento esta casi situado en medio de la Ciudad y su Torre, allende de la belleza en la fabrica ochauada, es de las mas altas y vistosas de ella, el estandarte y la figura del Santo grandes y el repicar de las campanas desusado; todo esto en su modo fueron vozes que dieron la norabuena de la felice nueua al vulgo: que para el Virrey, Obispo, Conselleres, Diputados, Inquisidores y otros Señores de titulo que en la Ciudad se hallauan, ya mientras esso se ordenaua, fueron Religiosos como era razon de parte de todo el Conuento á darla. Y si la rescibieron todos grandes y pequeños con sumo contento y alegria, diganlo las obras…
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Empieza el diluvio catalán
Llovio en la ciudad de Barcelona treynta y dos dias, aora manso, aora rezio, començando dia de San Miguel Arcangel, por cuya causa se rompieron las azequias del agua, que yua a los molinos de la Ciudad, y a los demas, y como no se podia moler trigo, y auia gastado cada vno en su casa la harina que tenia, se vieron con los mayores aprietos de hambres, que se puede imaginar. Y aunque adereçó la Ciudad las dichas azequias, aprouechó poco, porque las rompio el agua, y assi padecieron ricos, y pobres mucha hambre; cofa que en aquella ciudad jamas se avia visto, ni oydo contar a los viejos, ni hallado por escripto, que por abundancia de agua vuiesse avido tanta hambre; fue necessario que el Iurado de la dicha ciudad anduuiesse por los hornos, y casas de panaderias poniendo penas de que nadie diesse, ni vendiesse pan, sin que primero se le manifestasse, para dar orden a que se repartiesse entre los necesitados, y el mismo se hallaua presente para que se diesse por peso, y medida. Y al cabo de tantos trabajos fue nuestro Señor servido de embiar una tempestad por la mar con una contravanda de vientos, que parecia acabarse el mundo, dandose los baxeles unos con otros, que don Luys Sans Obispo de aquella ciudad, encomendó muy de veras a todo el Clero, y Religiosos se pusiessen en oracion, y assi lo hizieron, y de alli a un poco de tiempo los mandó llamar a todos para que acompassen el Santissimo Sacramento, que lo llevava el señor Obispo, y con la Clerecia, y Religiosos. Sacaron de cada Yglesia rodas sus Reliquias, y particularmente la Parroquia de nuestra Señora del Pino sacó (demas de otrasa muchas Reliquias) una santa Espina de las que estavan en la Corona de Christo nuestro Redentor: Y el Convento de el glorioso Santo Domingo sacó el manto de San Reymundo de Peñafort, en el qual passó el Santo al mar, sirviendole de barco, o navio. Fueron infinitas las Reliquias que sacaron; y llevandolas juntamente con el Santissio Sacramento, el qual tuvo en el baluarte, y fortaleza, que está enfrente de la mar, adonde estuvo el Señor dos dias y medio, y la santa Espina, y manto de S. Raymundo, y lo llevaron al muelle, y mojaron en la mar la santa Espina, y manto del glorioso S. Raymundo con una solemnissima procession. Y despues que el tiempo uvo amaynado, hizieron otra grandissima procession, y cantaron un Te Deum, en la Cruz, que está fuera del portal de la mar, que es muy grandioso. El Virrey se halló en todo, y despues subio en un cavallo, y el en persona andava por la marina mirando lo que faltava, para la restauracion de tantas personas, que estavan en los baxeles; y mandó hazer un pregon, que pena de la vida, todos los que tuviessen en sus casa cuerdas, las sacassen, y las llevassen a la orilla de la mar, para lo que fuesse necessario. Esto sucedio dia de los Difuntos a dos de noviembre de 1617 años.
A un quarto de legua de la ciudad de Barcelona al pie de la montaña de Monjuic, que es a la parte de Poniente, ay encima de la mar una Capilla de San Beltran, y delante della se a hallado una cuna con un niño, que aun no le avian sacado los braços, que fue milagro no se hiziesse mil pedaços, por aver venido lexos por algun rio, o ribera, andava por la mar, y unas barcas lo an hallado, con la medida de nuestra Señora de Monserrate cruzada por el pecho.
Partio el dicho Correo de la ciudad de Barcelona dia de los Difuntos para Madrid, con unos despachos del servicio de su Magestad, y estando fuera de la ciudad le cogió tanta agua, que uvo de caminar por encima de las montañas, dexando el camino ordinario, por estar lleno de agua, llegó al primer lugar, llamado Molino de Rey, con muchos trabajos, y peligros de la vida: bolvio a crecer tanta la lluvia, que en un momento se hincheron los primeros patios de agua, y se llevó las sillas, bancos, mesas, y otras cosas: llovio toda la noche tan reciamente, que a la mañana, queriendose vestir los mesoneros su ropa, les fue forçoso salir con sola la camisa, sin tener lugar, ni tiempo a recoger las cosas mas estimadas de casa, y lo que mas les afligia, era sospechar no hallar lugar donde recogerse, por causa, que las casas que junto estavan se yvan cayendo.
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Borrasca en el mar y pérdida de bajeles
Martes, á veinte de Abril de 1632, al amanecer, se vio el cielo tan amarillo como una cera, y tan orroroso que causava grima; entró la gente en recelo y más los marineros, de algún infausto suceso á vista de aquel presagio, y no tardó mucho á executar el cielo lo que amenazava, pues algunas dos horas antes del medio día empezó á soplar un bochorno ó mediodía tan recio, que puso luego en desorden la marinería. Allávanse tres navios, dos grandes y uno pequeño en la plaia, quatro galeras y una máquina de barcas de todos tamaños en el puerto; empezaron á doblar cabos y áncoras, pero fué inútil la diligencia, pues ya á los primeros combates, que fueron tan sobervios y el mar tan embravecido, dieron las dos naos maiores sobre las peñas de Monjuique, estrellándose y haciéndose pedazos la una, la otra sentóse sobre las mismas peñas, y la nave más pequeña, abrigada de las dos, pudo ponerse en salvo. En tan desecha borrasca uniéronse las galeras unas á otras, pero sólo dos lo pudieron conseguir el conserbarse amarradas, deserraron la chusma y sacáronla fuera con la guarnición por guardia; pero nada bastó para que se perdiera parte de ella. Las dos que no pudieren unirse, porque las naves con la ímpetu del viento les davan encima, se despojaron de palamenta y espolones, yendo casi á pique los basos. Si á los grandes pasava esto, ¿qué sería á los menores en tormenta tan espumosa, que asiguran los nacidos no haverla visto ygual? Perdiéronse entre barcas y naves hasta 23 velas, sin poder aprobechar de todas ellas sino algo del velamen, y esto con gran riesgo. La nave gruesa que naufragó primero, se hallava cargada de la ropa de un Virrey que pasava á Cerdeña. Duró la tormenta hasta dos oras: pasado medio día, enfureciéndose más y más el mar, acudieron á los Santos, sacaron la reliquia de San Raymundo y otras; la Virgen del Socos (La Virgen del Socorro.) de la Merced, y de Santa María de la Mar, la reserva, y llebándola hacia el muelle, y asida al preste quatro hombres por la furia del viento, no fué posible llegar á la capilla, y así, bolviendo atrás, colocaron un altar en el valuarte de mediodía, y allí depusieron la Custodia con las demás reliquias de los Santos, que estubieron hasta media tarde, en que sosegado ya el mar, aunque no totalmente, las bolvieron á sus iglesias. Oir las voces de tanto marinero, mujeres y niños en un continuo grito de misericordia, quebravan los corazones y parecía un juicio. El cielo, cañudo, arrojando unas gotas de agua; espantava el mar, que amenazaba ruinas y estragos; y todo, en fin, parecía un orror y espanto. Sosegóse por la divina misericordia y acudió la gente á rrecojer lo que pudo: hecho vando el Virrey y Ciudad, pena de la vida, que nadie saliese ni pasease aquella tarde el muelle, si no los que interesavan en el naufragio, ó aquellos á quien se les diera comisión, porque al principio se vio que se robava sin temor alguno. Aquella noche se pusieron compañías de guarda en los baluartes, puerta y muelle, sembrando centinelas á trechos; al otro día se procuró sacar la ropa de la nave; davan un onceno (Más arriba hemos apuntado en una nota que el tercio de trentín valía once reales. Esta moneda de oro, conocida vulgarmente con el nombre de onceno, era lo que se ofrecía al que sacase del agua un fardo ó cajón de los que refiere el texto.) á cualquiera que^sacara un fardo ó caxón: anegáronse dos esclavos y sacóse la maior parte de la ropa; pero toda ella hecha un agua y malograda mucha riqueza. El Virrey dava mil escudos á quien sacara del mar el navio, pero no pudo ser, porque se havía llenado de agua y arena, con que fué preciso abrirle y arrojarle todo, sin aprovechar para otro que para leña, y hubo tanta abundancia della, que hiva bien barata, porque todas las 23 fustas que se perdieron no aprobecharon para otro.
Corrió entre el bulgo que el Virrey, cuia hera la ropa que estava en el navio, havía sido causa que el Rey Nuestro Señor havía sugetado los aragoneses (Alusión á lo ocurrido en las Cortes aragonesas de 1626.), y que al pasar por Aragón lo havían maldecido así hombres como mugeres y niños, y que ya de lluvias y mal tiempo, se pensó perder en el viaxe, y parece que (si esto es verdad), Dios oye á veces á tanto clamor, pues bolviendo á embarcar la ropa en un navio genovés que pasava con mercaduría de diferentes particulares, por más de ochenta mil ducados, dio en manos de unos navios turcos que hicieron presa de todo, y á poco le vino al mismo Virrey de no topar con las galeras de Biserta, que también dieron caza á las dos en que huía embarcado. Si Dios quiso castigarle á él, cierto que fué castigando á muchos que puede ser fueran justos: alabado sea por todo.
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Pasa una gran flota franco-holandesa por la costa
Jueves, 30 de Julio 1636, se descubrieron desde Monjuique 80 navíos grandes de guerra que pasavan alta mar: viéronse mui claramente los estandartes que eran olandeses y franceses; venían de Poniente y pasavan, según se supo, á Marsella, en auxilio de Francia. Mandó la Ciudad avisar toda la costa para que se celaran, y aquella noche mandó salir quatro compañías, dos á la fuente del Alió y dos hacia San Bertrán, y que los baluartes y muralla de mar se guarneciesen vien por si se les antojaba dar alguna embestida; pero pasaron de largo.
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Destrozado el ejército habsburgo en la Batalla de Montjuic
Avisos de 12 de Febrero de 1641.
Estando el Jueves pasado ya despedido el Señor Conde de Monterrey, y habiendo ya besado la mano á S. M., llegó una carta del Señor Condestable de Napoles, Virrey de Valencia, en que avisaba, como Don Pedro Santa Cecilia, General de los vergantines de Mallorca, le escribió con un barquero como el Señor Marques de los Velez habia tenido un mal suceso á vista de Barcelona. Con esto se suspendió la jornada y se turbaron los Ministros y la Corte: aguardaron á que llegase correo, que entró el Sabado, que confirmó la nueva en esta forma, refiriendo el suceso con puntualidad.
Que habiendo roto nuestro exercito á los enemigos en Martorrell, Villa del Señor Marques de los Velez, y de que se intitula Marques, y entrado el lugar con alguna pérdida de gente, y mucha resistencia, pasó adelante fiado en los viveres que esperaba por mar; y en la confusion que hallaría en Barcelona, viendo tan poderosa gente y victoriosa sobre ella. Llegó Sabado á 26 de Enero, dia de San Policarpo Papa y Martir. Convinieron á que se ganase á Monjuy, que es una eminencia elevada, desde donde se podria jugar la artillería y arrasar la Ciudad. Teníanla muy fortificada los enemigos: quedó resuelto se embarcase con todo el grueso: no se executó esta orden el día siguiente, sino que acometiesen siete tercios; y lo restante quedase abaxo de reten. Domingo, pues, marchó la caballería del cargo del Señor Don Alvaro de Quiñones, por el cuerno izquierdo; y la del Señor Duque de San Jorge por el derecho, yendo este Caballero con ánimo de mezclarse con la caballería del enemigo, y ocupar la puerta: cosa imposible y temeraria. Para esto hizo instancias con Don Alvaro, para que cerrase por aquella parte, y cogiesen en medio al enemigo, que estaba con su caballería al abrigo de la mosquetería de la muralla, y al reparo de una media luna que tenia delante de la puerta, y la artillería de la Ciudad. El Duque en fin embistió con su caballería, con todo denuedo y valentía; y al mismo tiempo la de Don Alvaro, pero con mas dicha y mas orden; porque el Duque como tan bizarro y. valiente se empeñó tanto, que le dieron dos mosquetazos, de que murió con lastima y pérdida general; y juntamente dos Capitanes de Corazas que le seguían Don Garcia de Cavanilas, y Don Fadrique Espatafora, sobrino del Señor Duque de Nochera. Hirieron al Comisario General Don Felipe Felinghon [Vellingen, Fellingham???], mataron su Teniente, algunos Caballeros y gente particular. Don Alvaro dispuso con mas cordura la gente de su cargo y caballería de las órdenes cerrando con el enemigo hasta el foso con mucho daño suyo; y luego se retiró, segun escriben, con la mas rara orden que se ha visto hasta hoy caballería, á tiempo. que los acrivillaban con artillería y mosquetería. La infantería que subió á ganar á Monjuy, ocupó con valor un trincheron, quiso abanzarse á parte que no pudieron sustentarla, y cejaron al trincheron mismo. El enemigo cobró ánimo con esto y con llegar su socorro; con que los nuestros desalentaron y perdieron lo ganado, y gente considerable: cerró la noche y se retiraron abaxo. Los Cabos que gobernaban estos Puertos eran Franceses, y muy soldados. Aquella noche hicieron nuevos reparos; cargó mucha gente, con que imposibilitaron el volver á embestirle, por estar nuestro exercito cansado, y sin haber comido en dos dias,con que se determinó por no arriesgarle todo retirarse á Tarragona. Murieron dos sobrinos del Señor Marques de los Velez, y el Señor Conde de Tiron [Tyrone], Maestre de Campo de Irlandeses, del Orden de Calatrava, Gentil-Hombre dé la Cámara del Rey [Shane O’Neill]; descendientes de los Reyes de Irlanda, y despues del Señor Conde de Tirconel [Tyrconnell], el succesor de aquella Corona. Murió tambien el Sargento mayor Don Diego de Cárdenas y Luzón.
En quanto á las disposiciones del enemigo, se dice que tienen á Barcelona muy pertrechada de todo lo necesario, para esperar un largo sitio, y gente para hacerse con otro mayor exercito. Y que si Mos de Espinan no les hubiera faltado (que dicen cumplió su palabra), con mucha infantería y caballería en Martorrell deshicieran el exercito del Rey. Añaden que todo el campo de Tarragona, menos la Ciudad, ha vuelto á tomar las armas, con pretexto de malos tratamientos que han hecho los soldados, aun en los lugares entregados sin resistencia. Dicen que el número es de ocho mil hombres, acaudillados de Don Josef Margarit, primo de Don Anton Armengol, Baron de Rocaforte, á quien ahorcaron en Cambriles, y de un hermano suyo, Monge Bernardo, y otros deudos y Cabos, que han ido por los mismos pasos del Señor Marques de los Velez, con ánimo de cortarle. Otrosí dicen que los Catalanes, deshauciados de clemencia y piedad, han dado la proteccion al Rey de Francia, y jurado por Conde al Delfin su hijo, y para esto, que ha entrado en Barcelona el Duque de Halwin [Halluin], con infantería y caballería: y que el Arzobispo de Burdeos corre el mar con buena armada, habiendo dexado otro golpe hacia Cantabria. Tambien se dice que el de Halwin ha preso á Mos de Espinan, por achacarle ha usado infidelidad con los Catalanes; y que él se disculpa, con que se vió oprimido en Tarragona con poca gente, para oponerse á un exercito tan pujante; y que asi pactó de volverse á Francia. Culpante estos otros de que se ha dexado sobornar y ha sido infiel al empeño en que se habia puesto por parte de su Rey, cosa que puede creerse siendo Francés. Hablase demás de esto en que la Villa de Perpiñan, la fuerza y guarnicion, se ha entregado á los naturales, opresos de la hambre, no se sabe con que certeza; pero si es asi viene á ser un mal golpe para las armas de S. M. Algo debe de haber, pues han llevado á la cárcel pública de esta Corte, á los Síndicos del Principado, y á Don Juan Grao de Monfal con su Agente.
[…]
Corre aquí voz de que los Catalanes han dado saco al gran Santuario de nuestra Señora de Monserrat, y muerto á puñaladas á su Abad. Y si esto es asi, no hay duda que tendremos en nuestro favor á Dios: pues enemigo que tanto le enoja, por nosotros hace: estimase el robo en casi un millon.
[…]
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Peterborough toma Montjuic; muere su compañero, Jorge de Darmstadt, un nuevo Cristo
The English and Dutch generals serving under him were all of opinion that the attempt amounted to madness; but he persisted; and, throwing off all the trammels of routine and military pedantry, he carried on the siege in a way that confirmed all the old generals in their notion that the man was mad. They said that it was impossible such wild and irregular plans could succeed; but they succeeded nevertheless.
It was, for example, against all rule and precedent to attack the castle before taking the town; but Peterborough saw that, if he could only take the strong castle of Montjuich, which commanded the town, first, the town itself must soon fall: he perceived at once that the arduous part of the undertaking was the capture of the castle; and, therefore, he resolved to begin with it while his men were fresh and vigorous, and free from those casualties and miseries which inevitably attend protracted sieges.
Accordingly, he took a near view of the castle in person, discovered enough to convince him that the garrison in it was neither strong nor vigilant; and then, pretending to give up his enterprise, he reembarked some of his troops, in order to make the Spaniards believe he was on the point of sailing away. Communicating his real design to none but the Prince of Hesse Darmstadt, Peterborough, on the night of the 3d of September, suddenly put about 1400 men under arms, and sent them by two different byroads to fall upon the castle.
The first body, consisting of 800 men he led in person, having the Prince of Hesse Darmstadt with him, who had volunteered to partake in the hazard. «The second body,» says Burnet, «were led by General Stanhope, from whom I had this account.»
About daybreak Peterborough fell upon the defenses of the castle, and, with no artillery with him except a few small field-pieces and mortars, he established himself on the outworks; but the Prince of Hesse Darmstadt received a shot in his body, fell, and, expired soon after; Stanhope, owing to some of his men mistaking their way, did not come up for some time; and the Spanish governor made a fierce sally from the body of the castle, hoping to sweep the assailants down the hill before him. But Peterborough and his brave men kept their ground: the Spaniard, thinking them more numerous than they were, wheeled round without coming to blows, and ran back within the castle.
Then Stanhope’s men came up, and Peterborough threw a few bombs into the castle. One of these bombs fell into the powder magazine, blew it up, and caused the death of the governor and some of the best officers, and thereupon the rest surrendered without delay.
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Felipe V llega por sorpresa y pone sitio a Barcelona y Montjuic
Le roi d’Espagne étoit parti à la fin de février dans le dessein de réduire le royaume de Valence ; mais sur les ordres du roi, pour ne différer pas le siège de Barcelone, il changea sa marche et arriva le 3 devant Barcelone, où il trouva Legal arrivé de la veille avec toutes les troupes françaises, et tous nos bâtiments qui débarquoient tout ce qu’il falloit pour le siège ; d’autres bâtiments portèrent toute la garnison de Girone dans Barcelone avec toutes sortes de rafraîchissements, où plus de dix mille hommes animés de la présence de l’archiduc prirent les armes et se joignirent à la garnison. La tranchée fut ouverte la nuit du 5 au 6, par le marquis d’Ayetone, mais le canon ne tira que le 12, encore fort faiblement. Le duc de Noailles, qui devoit y servir de maréchal de camp, tomba malade de la petite vérole qui fut très heureuse, et qui acheva de le guérir de tous ses maux. Laparat, ingénieur principal, et le chef des autres depuis l’élévation de Vauban au bâton, étoit chargé de ce siège, et y fut tué le 15 avril en allant reconnoître des ouvrages qu’il vouloit faire attaquer.
On prétendit qu’on fit une grande faute d’avoir attaqué par le mont Joui ; que cette fortification séparée de celle de la ville seroit tombée avec la ville, au lieu que sa prise n’influoit point sur celle de la place. Quoi qu’il en soit, ce mont Joui dura le double de ce qu’on avoit cru, consuma beaucoup de nos munitions et coûta bien d’honnêtes gens, et Laparat même, qui y fut tué et qui fut mal remplacé. Les troupes qui faisoient le siège étoient peu nombreuses ; leur fatigue étoit continuelle ; il n’y avoit de repos que de trois nuits l’une, et fort souvent beaucoup moins. Les petits combats y étoient continuels avec les miquelets qui troubloient les convois, et qui assiégeoient tellement les assiégeants qu’il n’y avoit pas de sûreté à cent pas du camp, qui étoit exposé à des alarmes continuelles. Nuls rafraîchissements de France ni d’Espagne, tout à l’étroit pour tout. Les sorties étoient très fortes. Les habitants y secondoient la garnison, les moines étoient armés, et combattoient comme contre des Turcs et des hérétiques. Pendant ces sorties, le camp étoit attaqué par dehors, et c’étoit tout ce que les assiégeants pouvoient faire que de soutenir ces doubles attaques à la fois, par la vigueur des assiégés et le nombre et l’importunité des miquelets.
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Cae Montjuic a los borbónicos, muriendo su ingeniero en jefe
Tessé envoya son fils porter la nouvelle que les ennemis avoient le 25 avril abandonné le mont Joui, lequel en fut fait maréchal de camp. La garnison sortit ensemble en plein jour, et entra dans Barcelone sans presque aucune perte.
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Las tropas aliadas entran en la ciudad, supuestamente desembarcando en barcas de pescadores
Le soir même du jour que le roi avoit appris à son réveil la cruelle nouvelle de la bataille de Ramillies, M. le comte de Toulouse arriva à Versailles, et fut trouver le roi chez Mme de Maintenon, où il demeura fort longtemps avec lui, ayant laissé le maréchal de Cœuvres pour quelques jours encore à Toulon. Il s’étoit tenu mouillé devant Barcelone jusqu’au 8 mai. Les frégates d’avis qu’il avoit envoyées aux nouvelles de la flotte ennemie lui rapportèrent qu’elle approchoit, forte au moins de quarante-cinq vaisseaux de guerre. Notre amiral, grâce aux bons soins de Pontchartrain, n’en avoit pas une bastante pour les attendre. Lui et le maréchal de Coeuvres eurent, avant partir, une longue conférence avec le maréchal de Tessé et Puységur, et tout au soir levèrent les ancres. Ils rentrèrent le 11 mai à Toulon.
Le départ de notre flotte et l’arrivée de celle des ennemis à Barcelone y changea fort la face de toutes les choses. Les assiégés reprirent une vigueur nouvelle, les assiégeants rencontrèrent toutes sortes de nouveaux obstacles. Tessé, voyant l’impossibilité de continuer le siège et toute la difficulté de la retraite en le levant, persuada au roi d’Espagne de faire entrer le duc de Noailles dans toutes les délibérations qu’il avoit à prendre là-dessus. Noailles étoit tout nouveau maréchal de camp. Il n’avoit jamais fait quatre campagnes ; sa longue maladie l’avoit retenu les étés à la cour, et la petite vérole dont il avoit été attaqué en arrivant devant Barcelone, et de laquelle il ne faisoit que sortir, l’avoit empêché de servir de maréchal de camp à ce siège, et assez longtemps même de savoir ce qu’il s’y passoit, mais il étoit neveu de Mme de Maintenon, et comme tel bon garant pour Tessé. Tous les embarras où l’on étoit furent donc discutés en sa présence. Il se trouva que les ingénieurs étoient si lents et si ignorants, qu’il n’y avoit aucun fond à faire sur eux, et que par la vénalité que le roi avoit mise dans l’artillerie depuis quelque temps, comme je l’ai dit en son lieu, non seulement ces officiers vénaux n’y entendoient rien du tout, mais avoient perdu sans cesse en ce siège, et perdoient encore tout leur temps à remuer inutilement leur artillerie, et à placer mal leurs batteries, pour se mettre dans la nécessité de les changer, parce que de ces mouvements de canon résultoit un droit pécuniaire qu’ils étoient bien aises de multiplier. L’armée assiégée par dehors, et depuis longtemps uniquement nourrie par la mer, n’avoit plus cette ressource depuis la retraite de notre flotte et l’arrivée de celle des Anglois, et nulle autre d’ailleurs pour la subsistance journalière. Toutes ces raisons persuadèrent enfin le roi d’Espagne de la nécessité de lever le siège, quelque résistance qu’il y eût apportée jusqu’alors.
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Luis XV de Francia y los franceses están en Cataluña
This days Dutch post sayes, duke de Noailles invested Gironne the 16th, and had sent a detachment towards Barcelona and the Segra.
From the Hague, that they were in great fear for Catalonia, there being little or no garison in Barcelona, and but a small one in fort Montjuich; that the duke of Anjou intends to offer that city an amnesty, and all privileges they can reasonably desire, in order to march with all his forces against Portugal.
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Bastante completa impresión de la ciudad
[Date in September not given]
A fine avenue of poplars leads in a direct line [from the Llobregat, which has «the most magnificent bridge in Spain»] to Barcelona, and the stony road changes to a fine causeway. It was covered with men and carriages, and embellished on each side by country houses, gardens, and plantations. Every thing had an appearance of affluence, animation, and gaiety. Before us were the towers and fortifications of the city, and at a distance the amphitheatre of mountains we had descended. Here we again breathed the refreshing sea air, and at length passed the Hospitaller gate. Within, the walls are adorned with aloes, but soon this verdure disappears on entering the dark and narrow streets of Barcelona.
[…]
BARCELONA is situated on a plain, which is bounded on three sides by mountains, but the view is open toward the sea. Here the traveller readily perceives he is approaching the frontiers of Spain and of the Pyrenees, yet the climate of this city is of the most agreeable temperature, to which the vicinity of the sea and its general situation probably much contribute.
The interior resembles a labyrinth; and this great city, which contains above 100,000 inhabitants, is full of dark narrow streets continually interfering each other: they are kept however tolerably clean, and lighted at night throughout the year. The houses are lofty, heavy, and painted in various colours. In the smaller streets the roofs seem almost to touch, and in some places the inhabitants may shake hands from the balconies; so that lovers only require the aid of a plank to meet. Whatever cordiality this proximity may produce among the inhabitants, and between the sexes, the want of air and of sun are great inconveniences. Add to this the crowd of professions and of trades, the journeymen of which work in open shops as at Marseilles. The various appearance of all these occupations, the noise of hammers and various other processes confounded together, the show of innumerable kinds of goods exposed to sale, with the charming catalonian women in the foreground, and the confused crowd of so many men collected together, all contribute to give interest to the scene. Scarcely is there a single art or trade but is practised at Barcelona, and many of them, as for instance the shoemakers, supply all Spain, sending whole cargoes to Seville, Cadiz, Madrid, &c.; for Barcelona and Valencia are in point of industry the two first towns in Spain.
However confined are the walls of Barcelona, there is no want of promenades. On quitting its narrow streets you are at once transported to the spacious Plaza de la Mar, round which are the exchange built in the Italian style, the old governor’s palace (capitan general), and the modern though somewhat heavy edifice of the custom-house. In front on two sides is the sea. On the right you enter upon the mole called Muelle de San Luis, on the left is the way to the Passeo Nuevo.
The first view of the Muelle de San Luis has something striking and solemn. The immense expanse of the ocean, the lofty rock and castle of Montjuich (as the Catalonians write it, though the Castilians write it as it is pronounced Montjui), the port with a forest of masts, the light-house and its batteries, the flat more lined with taverns, the little terraces of which adjoin the ramparts, and the fine rows of houses on the left, produce a grand and lively effect not to be equalled even at Cadiz: for at the latter the sea is only seen on one side of the ramparts. Hence the view at Barcelona is more free and magnificent.
Here the finest part of the day is the evening, when the sun sets behind Montjuich. Ships of all kinds are seen entering the port, and the more is all alive: the fishermen drag their boats on to the sands with a loud cry, and at night innumerable lights are seen: the moon rises majestically above the sea, the roar of the mining waves is more distinctly heard, the number of people walking increases, and from the houses, which are lighted and open on all sides, the sound of music and of songs with all the noise and bustle of the dance are heard. This tumult contrasted with the calmness of the sea with her waves tranquilly sinking to rest gives the mind a sensation of sublimity that I should in vain attempt to describe.
From the Muelle de San Luis the road turns to the left toward the Passeo Nuevo, which was formerly a waste plot of ground between the town and the fort. But since the war broke out, and to employ a great number of poor people who were out of work, the present governor-general, Don Agostin de Lancaster determined to make some embellishments there, and has been assisted by numerous voluntary subscriptions. Five avenues of elms and poplars have been planted, extending in a straight line to the Puerta de Francia, and two more are to be added. The Passeo Nuevo is much more lonely than the Muelle, but this only renders it the more rural.
To the right is the road to the citadel, where the first object that strikes the eye is the great broad tower in front of the armory (plaza de armas). It is used at present as a prison for some generals and officers detained there to be tried by a court martial for surrendering the fort of Figueras. Hating the French as they do, the Catalonians consider the surrender of this fort as a double crime, and endeavour by all possible means to aggravate the confinement of the prisoners. Hence to deprive them of the prospect they would enjoy from their dungeon, they have stopped up all the windows, and except their prayers these unfortunate people are deprived of all books and even of the public papers.
It is very probable, that some misunderstanding and the influence of their wives may have been the sole causes of their surrendering the fort, and the reports of treachery or of secret orders from the court seem wholly destitute of foundation. These trials may perhaps yet be delayed for a time by the fluctuation of different parties, but the military law is too clear for the prisoners to escape death, unless they are saved by an act of authority from the king.
Near the Muelle de San Luis, under which are warehouses, is a small lateral street, from which you enter them, and commanding the Passeo de la Rambla, a promenade, which I cannot better describe than by comparing it to the linden walk at Berlin, This is undeniably the best street in Barcelona, and extends as far as the square of the Jesuits, being nearly half a league long in a straight line. The Rambla is used as a promenade in winter, because it is entirely sheltered and admits the sun. At night it is used as a place of intrigue by the lower orders.
Going out of the gate toward the sea the shore en the right is full of wine-shops, and lined with large ships, which in consequence of the cessation of commerce are lying ashore. Farther on are tents and measurers of goods, where at all tunes are large heaps of cheese, beans, salt-cod, &c. Here every thing is in motion, especially at night, when the fishing smacks return into port. For then a vast number of soldiers and journeymen come down to haul them on shore for a few quartos, a multitude of men and women crowd round them to buy their fish the mariners extend their nets to dry, their children light fires, and the poor fisherman who has no other flock than his boat sleeps betide the element that yields him a subsistence.
To the left is a vast inclosure, at the end of which are tiers of vessels, and here is seen that activity with its attendants, which prevail at all sea ports of any magnitude. The quay is about 1000 paces wide and terminates at the foot of the light-house, where is a guard-house with some other buildings for the purpose of performing quarantine. Upon the ramparts properly so called, or the Muelle Nuevo, you may enjoy at your ease the view of the ocean and the port, the entrance being defended by a battery, the guns of which cross with those of the Muelle de San Luis. Hence you perceive these two moles together with the beach, which is very broad, form a semicircular harbour.
Returning toward the town you will perceive a row of houses painted greenand red, which lie beyond the great road. They form the hither side of Barceloneta or little Barcelona. On beholding this it is difficult to conceive, that this little town, which has not been founded above twenty years, should contain 13,000 inhabitants; but it is very extensive in depth, and covers a considerable space along shore. It may be considered as a suburb to Barcelona; for a vast many seamen find there the means of supplying all their wants, and smuggling being so much in fashion there, many kinds of goods are bought much cheaper than at Barcelona. All that part which is without the sea gate as far as the light-house point forms a strip of land of an oval form, which extends along the coast.
The rest of the environs have a very rural appearance, and you may ride round them from Puerta de Francia to Puerta de Santa Madrona, in a semicircle. The space along the coast from the last mentioned gate to the former is occupied by the Muelle de San Luis, the citadel, and the Passeo Nuevo.
The promenade that surrounds the city runs along the glacis and has some very grand avenues. It commands a charming view of the mountains, which are cultivated almost to their tops, and which insensibly change to a smiling plain. Many of them brought strongly to my mind the country about Geneva near Seligny. Farther on between the intermediate gate called Puerta del Angel and the gate of Santa Madrona are nothing but kitchen gardens, beds of flowers, and little cottages, that have have a very pleasing appearance. At length we approach Montjuich, which we have already seen on various sides and in various points of view, and we ascend it by a steep road washed by the sea. As we mount we find a vast number of country houses and wine shops adorned with artificial gardens upon ridges of rocks. The road is planted with various shrubs, with oleander, and with aloes, and passes under the guns of the citadel. Meanwhile the horizon seems to increase wonderfully, and the eye looks down upon the sea, the town, and the port. This is an excellent spot from which to take a view of Barcelona.
It is the custom to go to Montjuich chiefly on Sundays. The narrow road that runs along the shore is as full of venders of vegetables as if it were a fruit market, and the whole heights are covered with people. Some sit quietly at the foot of the rock and amuse themselves with angling, while others sit in groups round great leathern bottles of wine. Some play at pelota or ballon, and others at bowls. Here sturdy artisans exercise themselves in wrestling, there an amorous couple steal from the importunity of the crowd to some retired corner of the rock. Wherever we turn our eyes, we behold affluence, chearfulness, and the just reward of industry.
The same may be said in regard to dress: for the inhabitants are every where adorned with the manufactures of the country. The costume of Barcelona has something peculiar which characterizes it. The women wear cotton petticoats of various colours, silk jackets, fine striped aprons, lockings of clouded silk or worsted, green or yellow shoes, long silk hair-nets of various colours adorned with fringe and stone ear-rings. The men wear culottes and short jackets of manchester stuffs, or of satin, and of all colours, large black hairnets, or when more undressed red woollen caps; blue and red scarfs, enormous cocked hats, and the lower classes wear alpargatas or shoes made of packthread.
Both the men and the women have a robust make, and their muscles, their features, and their whole appearance mow a vigorous constitution. The women without possessing the graces of the Valencians have their clear complexions, are graver and prouder, but equally good housewives. The men have an uprightness equal to that of the Svviss, and the same love of liberty. They have inherited the noble spirit and bravery of their ancestors, whose arms they retain. In general Catalonia seems to be the great scene of spanish generosity. The Catalonian piques himself on a mortal hatred to the French, has a marked predilection for the English and Germans, and the conjectures of historians on this subject are realized in a manner highly flattering to the travellers of these two nations. A secret attachment to the ancient german house that once reigned in Spain seems still to prevail among the Catalonians, and had the French reckoned upon a party in this province, it is certain they would have found insurmountable obstacles in the majority of the inhabitants.
It is true the present state of affairs does not contribute to make the French beloved. To them the Catalonians attribute the present war with England and consequently the loss of their trade. Their goods accumulate, their manufactures are at a stand or dwindling away, they have either no importations at all in the present state of affairs, or they arrive very rarely and at exorbitant prices, and the blessed english flag, that formerly gave life to their ports is no longer seen, but on board the privateers that infest their shores and totally ruin their coasting trade.
The English however seem still to treat the Catalonians with a certain degree of lenity and regard. Frequently they have restored their vessels at open sea for nothing or for an inconsiderable ransom, and many sailors of that province who were taken on board french ships have been sent horne well clothed, and even with money for their journey. In general the catalonian merchants can only make use of neutral colours, and especially those of Greece and Turkey; and the fatal changes their new connections with the Porte have made in the trade of Spain, Spain are already perceived with regret. Under the latter of these flags the eorn of the north has given place to that of Syria and Tauris, and they even send cargoes of it to America. I have been told that more than one ship loaded with this article have derived from a voyage from Buenos Ayres to Barcelona and back a profit of above 80,000 piastres. Hence the Greeks have an agent here, who at the same time fills the office of drogman or interpreter. He is a young man, who some years ago resided at Leipzig, and who speaks German tolerably well.
At Barcelona may be seen all the colours of the levant, and all the forms of vessels peculiar to the Mediterranean. I also saw maltese ships, which much frequent this port. Not long ago two of these vessels from the archipelago loaded with cotton had completed their quarantine at the time when the french consul and some captains of ships appointed a fete to celebrate the union of Malta to the republic. This took place at the entrance of the port, and no expense was spared; neither wine, nor flags, nor discharges of artillery ; but the inhabitants of Barcelona were enraged both at the fete itself and the occasion of it.
Some days after arrived the news of the battle of Aboukir by an american ship. At this the whole town rejoiced, and vied with each other who who should celebrate it most gaily as a triumph, Immediately the sailors of one of the maltese ships began to rise upon their captain, tore down the french colours, insulted them, and threw them into the sea, suspending them from the bowsprit. The crew of the other ship followed their example, and all cried out «Malta for England.» Of this the french commercial agent complained to the commissary of marine belonging to the port, but under various pretexts he was advised to be patient, and in the interim a thousand outrages were committed against the two french captains.
Meanwhile the intelligence of the defeat of the French daily gained strength, and soon after was confirmed. Upon this the sailors of the two ships began to desert, and the two captains found no other way of keeping the rest, than going immediately out into the road. But as the sailors had hoisted english colours, and would not lower them though commanded to do so, the governor-general gave orders to fire upon the ship. This vigorous measure and the want of provisions brought them to their duty; a compromise was made, and it was agreed, that, till further intelligence should arrive relative to the fate of Malta, the french and maltese colours should be both hoisted together on board. The intelligence that came being favourable to the French, several of the sailors were put in irons, and the commercial agent reported the transaction to the French government. It was not known at my departure, how this affair would end.
You will easily imagine, that on this occasion the Catalonians did not conceal the hatred they bore the French; for their antipathy exceeds all that can be conceived. Their manners and mode of life seem also rather to harmonize with those of Italy than of France. Every thing shows the influence of the climate remarked among oriental nations. The women have a clearer complexion than at Valencia, their hair is lighter, and their veils are more of the Italian form. Their kitchens, their furniture, the arrangement and decorations of their apartments, their food, and their profusion of sedias (chairs), add much to these similarities.
At Barcelona are a vast number of literary and industrious establishments, the principal of which are La real academia de buenas letras, instituted at the commencement of the present (eighteenth) century, and which in 1762 obtained a royal charter: Real academia de ciencias naturales y artes, instituted in 1766; here are professors of algebra, geometry, and statics; hydrossatics and meteorology; electricity, optics, pneumatics, chemistry, and natural history ; botany and agriculture : Real academia de jurisprudencia teorico-pratica: Escuela gratuita de nautica (free school for navigation) : Escuela gratuita de los nobles artes. Add to these three libraries belonging to monasteries and that of the bishop, which are open three hours every day. Barcelona also publishes a gazette, though far inferior to that of Madrid both in paper and printing, and a diario or advertiser, and it is the only town except Madrid where an almanack or guide for foreigners (guida de forasteros) is printed.
As to the means of supporting life, nothing is wanting} the provisions sold at Barcelona are of the best quality, and those which are imported, as bacallao, salt meat smoked, cheese and butter, are here in great abundance. Every where are seen magazines of wine, eating-houses,and itinerant bakers of spice-bread with their ovens, who also dress sausages and periwinkles.
These last are a very common species of food at Barcelona. They are dressed in stew-pans hermetically closed, or they are strewed on the ground and straw laid over them, which is set on fire. While dressing they make a noise like boiling water, and when dressed, that is when they can be taken out of their shells, they are eaten with oil and pepper; but this mode of dressing is horribly cruel.
Wine, in consequence of the high duties it pays, is much dearer than at Madrid.- A double quart costs near sixpence. It is also extremely harsh, deposits a sediment, and chalk is often put into a process which the Catalonians have learnt from the Italians. Most of the wines sold in the north of of Europe as french wines come from Catalonia, and are very prejudicial to the health.
There are at Barcelona a number of coffee houses, but most of them are kept by Italians and especially by Genoese. The principal of these is near the palacio, which is the residence of the governor-general. At this coffee-house or in front of it all the captains and brokers of ships meet every day from ten till one.
Considering the union of so many political, commercial, and social advantages, Barcelona would seem the residence to be recommended to foreigners in preference to all other towns in Spain without exception, if good Spanish were spoken there. It is true it is spoken in the chancery and among the higher orders; but the language spoken by the generality is a jargon a good deal resembling that of Provence, and in which the pronunciation and terminations of spanish and french words are often confused and mutilated in a strange manner. A vast number of short plays or farces called saynetes are written in this dialed:, which adds much to their comic effect.
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Montjuic, con vistas de Barcelona y el Llobregat, la fundición de cañones, el tribunal de comercio
The fortress of Monjoich, which lies to the south of the city, is remarkably strong, particularly on the side towards Valentia; but it is believed that the principal object of the government in building it, was to keep the free spirit of the Catalans in subjection, by commanding the chief town of the principality: it would require three thousand men to defend it against an enemy. The view of the city from the walls of the fortress is very complete. I cannot by any means allow that it contains a hundred and fifty thousand inhabitants; two-thirds of that number accords better with its general appearance, and even then perhaps the amount would be over-rated. There is nothing of magnificence in this prospect; any one who can imagine a pretty white town with a few ugly steeples rising out of it, backed by a range of hills which are sprinkled over with little pleasure-houses, will have an accurate idea of the general view of Barcelona. The prospect from Monjoich towards the south, is a fine plain, rich beyond description, through which the Llobregat flows into the sea, which it discolours to a great distance.
This plain is terminated by hills; and through an opening of these Montserrat is plainly discovered. The west side of the fortress is bounded by the sea, which washes the foot of the precipice on which it stands. In descending Monjoich, while we were meditating on its name, we observed a stone by the road-side, which had the remains of an Hebrew inscription; but I could neither learn its history, nor that of the mountain. At the inn we found the master of the mules; with whom we agreed for two good beasts and an attendant, to carry us to Montserrat on the following day. We are to pay four dollars for going, and the same for returning, for two mules; and three dollars a day for the time we choose to remain there.
The cannon-foundry at Barcelona is a magnificent establishment; and as the workmen are kept constantly in employ, the store of artillery must be immense. An officer of the engineers shewed us the furnace with the brass prepared which is to be melted tomorrow: and afterwards carried us into the workshop, where the operations of boring, scraping, polishing, and ornamenting the cannon, were going on with great alacrity. Another officer conducted us to the magazine of fire arms, sufficient for a 150,000 men; all are well kept, and shutters are making to preserve them still more carefully. We were next shewn the department where gun-carriages, artillery-carts, &c. are manufactured: a considerable number of persons were preparing wood and iron for these purposes. This superb cannon-foundry is inferior only to that of Seville. When the king was here, several cannon were cast in his presence. We observed in the principal workshop an image of the Virgin, placed in a conspicuous station, with candles before her; and the common prints of St. Francis and St. Anthony pasted upon almost every part of the walls of the manufactory.
The palace of the Tribunal of Commerce has precisely the appearance of an English town-hall, or sessions-house of the last century: the architecture, consisting of a front of four half-columns, and a pediment with the royal arms, is regular and neat, but perfectly insipid; it is the chief building in Barcelona. In its court are placed statues of Neptune, and the four quarters of the world, which are greatly admired in this city: the first is awkward in the design, and indifferently executed; the others are a most ludicrous confirmation of what we heard yesterday, that no women are suffered to be studied as models in the academy of Barcelona.
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Las villas de Barcelona, menos bonitas que las de Italia, sus carruajes anticuados
After riding through the lively village of St. Andreol, we found ourselves in the fertile and populous vicinity of Barcelona. The city, backed by Monjoich, has a pretty look on this side; and though it was impossible for us, whose eyes had been so lately feasted with the charms of Naples and Genoa, to be struck with the villas of Barcelona, yet returning from monastic solitude [they had been to Montserrat], they delighted us extremely. We hastened lest we should be too late for the gates, which are always shut at eight o’clock.
[…]
We found the Rambla (the parade of Barcelona) crowded by all the middle orders of the citizens ; men, women, priests, and monks. It was the double holiday of Whit-Monday and Saint Renpands. After the opera, about thirty carriages moved in procession: they were generally shabby, both as to the vehicle and the equipage; and many were of the ancient square form. The general’s (which was preceded by two dragoons) and that of the governor, were in the Parisian fashion: the harness of both was handsome, and decorated with silver; the latter had plumes on the horses’ heads. -
Los franceses toman la ciudadela por sorpresa
Dia 29 Lunes de carnaval.
Esta mañana á eso de las 11½ se ha executado en la esplanada como en los demas dias el exercicio, o revista por las tropas francesas en cuyo acto habia bastante gente que admiraba la gallardia de la tropa y lo pronto de sus evoluciones.
Durante las mismas ha pasado hácia la Ciudadela la guardia francesa que debe relevar á la otra que hay en la puerta principal de la misma.
A poco rato se ha visto pasar al General Lechi montado en un brioso y blanco caballo, y se dirigía con dos de sus Edecanes á dicha Ciudadela.
Apenas Lechi ha entrado en ella se han visto desfilar hacia sus puertas toda la coluna que estaba en la esplanada lo que ha dexado parados á los espectadores.
A la una dada se ha visto salir de la Ciudadela corriendo hácia palacio sin sombrero ni color en los labios, á su Gobernador D. Juan Viard de Jantilly, y como en seguida ha salido de la misma algun paysano por esto se ha sabido la fatalísima novedad de haberse los franceses apoderado de aquella importante Plaza con la mayor felonia, pues al estar la guardia francesa en aptitud de relevar á la otra de su misma nacion siendo ambas muy y muy superiores á la Española que habia no ha podido ésta impedir la entrada ni levantar su puente levadizo.
Creyose á los principios el Gobernador que el General Lechi venia á hacerle la visita prometida pero quando ha visto tan numerosa coluna de Infantería ha quedado tan parado y fuera de sí que bazando corriendo de su casa, y presentado al mismo que estaba en la plaza, le ha dicho muy enojado: Esta es la visita que me habíais prometido? Y volviendo la espalda ha volado á comunicarlo al Capitan General Conde de Ezpeleta á quien ha hallado no peños confuso por tamaña novedad, que apenas creia y que preveía era imposible remediar teniendo los franceses tan formidable fortaleza con tan numerosa coluna veterana.
En el interin que el Gobernador se hallaba en palacio se ha visto en la Ciudadela que á un golpe de caxa se han desprendido de la coluna formada en su plaza varias guardias que han ido á relevar las de los Españoles. A otro golpe de caxa se ha visto ponerse dos soldados con fusil frente cada una de las ventanas baxas de los pavellones, y de las puertas de los mismos, á fin de impedir que salieran o saltáran los moldados Españoles que estaban dentro. Es imposible pintar el furor y despecho de la Oficialidad y tropa, viendo tan pesada burla.
No lo es menos describir la consternacion que al momento se ha difundido por Barcelona, de modo que en un cerrar y abrir de ojos se ha visto la esplanada y plaza de palacio llena de paisanage, y todos con sus semblantes muy coléricos y enojados. Han salido varios Regidores, y hasta el mismo Gobernador D. Cárlos de Witte para tranquilizar la gente y mandarla retirar á sus casas. Todas las calles desde la Platería á palacio, la plaza del Borne y sus inmediaciones, han cerrado las puertas, lo que acaba de infundir mas terror.
La rabia ha subido de punto quando desde la misma plaza de palacio y muralla del mar, se ha observado á la una y media que otra columna francesa cubria el camino de Monjuich, llegando su vanguardia á su rastillo. Procuraban las patrullas y Autoridades dispersar y persuadir á la gente que retirasen, pero no habia forma de conseguirlo [Este chocante paso será el objeto de la primera lámina del primer quaderno de la coleccion colcográfica de los principales sucesos de Cataluña, que se está ya concluyendo.].
Toda la tarde ha continuado la consternacion y rabia viendo perdida la Ciudadela y en víspera de perderse Monjuich, aunque á las cinco no habia entrado en él la tropa francesa. Con esto es facil conocer qual estaría Barcelona en esta tarde última de carnaval. Solo se conocia serlo no por las máscaras y bulla, sino por las 40 horas que segun estilo estan en aquellos tres dias en la Parroquial Iglesia de Santa María del Mar.
Vense baxar y subir partes y contextaciones de Monjuich, pero su Gobernador interino el Brigadier D. Mariano Álvarez [El mismo que ocupará tan distinguida lugar en este Diario por la inmortal defensa de Gerona, que estuvo á su cargo.] no quiere ceder en abrirles las puertas. Témese una sangrienta jarana.
El General frances que está apostado con un cuerpo de observacion en las casitas de San Beltran situadas en la falda de Monjuich, ha tenido la avilantez de abrir dos de los pliegos cerrados que el Señor Álvarez enviaba á nuestro Capitan General Conde de Ezpeleta.
Vense salir al anochecer de las casas de sus alojamientos los Oficiales franceses, y trasladarse á los quarteles y Cindadela, sin duda para estar prontos desde dichos puntos á obrar en caso necesario, y que temen cercano atendida la fermentacion del Pueblo.
Los Welites que desde el dia de su llegada estuvieron alojados en casas particulares, por considerarse á los individuos de aquel cuerpo como á otros tantos Oficiales, han salido á la misma hora de sus respectivos alojamientos, y quedan aquartelados en las Atarazanas.
Esto, y el notar que todos los Generales ponen dobladas centinelas, no solo en las puertas de sus casas, sino tambien en las boca-calles inmediatas, hace ver el temor de nuestros huéspedes.
Baxan los partes de resistencia á la entrega, la que creen los franceses no se verificará sino á la fuerza, y así es que han recogido quantas escalas habia en el convento de San Francisco de Asis, y otros parages para intentar el asalto. Aunque los políticos y militares se rien de tan débiles medios, pero lloran las desgracias que les serán consiguientes.
Son las 10 de la noche, y todavía no han entrado los franceses en Monjuich, reparándose desde esta Ciudad las fogatas que hacen en sus inmediaciones para hacer los ranchos o calentarse.
Hasta la misma hora queda todavía de planton el centinela avanzada del Castillo, despues de levantados los puentes á la una de la tarde. Dicho sereno centinela es de los voluntarios de Cataluña.
A las 11 de la misma noche estando los terrados de las casas de Barcelona coronados de frenéticos espectadores, se ha visto al favor de las fogatas entrar en Monjuich las tropas francesas.
Qual haya sido la sensacion que ha causado en Barcelona, qual el abatimiento y variedad de pareceres sobre la conducta de nuestro Capitan General Conde de Ezpeleta, se dexa todo para la Idea de mañana como á 1.° de mes.
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Masacre de militares por la población
Une simple querelle d’ouvriers et de douaniers aux portes de Barcelone vient de donner lieu à une insurrection terrible. Les corps des miliciens s’étant joints au peuple, la garnison, commandée par les généraux Van Halen, Zurbano et Zavala et forte, dit-on, de 15,000, s’est trouvée attaquée de tous côtés avec fureur. Le 15 novembre le combat devint général; on se battoit dans presque toutes les rues. Les miliciens et les habitans tirèrent sur les troupes duhaut des maisons. Des pierres, des meubles, de l’eau bouillante pleuvoient sur les soldats. A la fin les généraux ordonnèrent la retraite, et la garnison sortit des murs , en laissant, dit-on, 500 morts derrière elle. Le général Zavala est au nombre des prisonniers. Dans la nuit, les insurgés s’emparèront du fort de Ro. La citadelle fut également évacuée, et les troupes ne se maintinrent que dans le fort de Montjuich. Une junte fut formée à la hâte de personnes du peuple; le principal membre se nomme Juan-Manuel Garsy. La vraie cause de ce mouvement ne semble pas connue. Dans la proclamation publiée par la junte, on proclame la déchéance d’Espartero et de son gouvernement. La population de Barcelone depasse les 200,000 âmes. Les places de Vich, de Manreza, de Tarragone, de Reuss, de Gironne, etc. se sont prononcées en faveur du mouvement.
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La población huye por miedo de bombardeos desde Montjuic
Desercion de todos los habitantes de Barcelona por temor de un bombardeo desde el fuerte de Monjuich cuya guarnicion no se había declarado todavía contra la regencia del general Espartero.