Etiqueta: Carlos III de España

  • Creación de la Junta de Comercio; las ordenanzas se aprueban 5 años después

    El Decreto de Nueva Planta supuso la supresión del Consulado del Mar y de las antiguas universidades catalanas. Los menestrales y comerciantes catalanes reivindicaron la recuperación de una institución de fomento de la economía desde entonces. Durante el reinado de Fernando VI, se crea la Junta de Comercio el 16 de marzo de 1758, pero es en 1763 cuando se dispuso de las ordenanzas aprobadas, ya en el reinado de Carlos III. Se recuperó la sede del antiguo Consulado de Mar el año 1767. El edificio de la Lonja de Mar había sido destinado a cuartel, por lo que fue restaurado para su adecuación a la Junta.

  • Carlos III restituye oficialmente el derecho de portar armas, quitado por Felipe V, y de hecho ya restablecido

    Despues de las desgracias y turbaciones que padeció esta monarquía al suceder en su trono el Rey D. Felipe V mi venerado padre, tanto en el largo curso de su glorioso Reinado, cuando en el siguiente del Rey D. Fernando VI mi muy amado hermano, no han cesado los Catalanes de dar pruebas nada equívocas de su lealtad, fidelidad y amor á uno y otro soberano, que en este conocimiento no dudaron valerse de los zelosos esfuerzos del Principado en servicio de la Corona, ni le escasearon las señales de su satisfaccion con diferentes gracias y privilegios en alivio de sus pueblos, y en fomento de su navegacion y comercio: movido Yo de estos ejemplos, de las demostraciones de verdadera alegría con que me recibieron aquellos naturales á mi desembarco en Barcelona y tránsito por el Principado, de los humildes ruegos que sus nobles en general me han hecho por medio del marques de Cartellá y de D. Ramon de Ponsich, diputados en corte de Barcelona para que les restituya el porte y uso de las armas, y con especialidad de los mismos que fueron justamente exceptuados de la prohibicion en aquellos lastimosos tiempos; Y estando como estoy firmamente persuadido de que todos las anhelan, ansiosos de emplearlas ellos y sus descendientes en defensa y servicio mio, y de los mios, he venido en condescender con esta súplica concediendo á toda la nobleza de este Principado el porte y uso de las armas en los mismos términos que las tienen y usan los nobles de las restantes provincias de mis dominios.

  • El Reglamento y Aranceles Reales para el Comercio Libre de España a Indias acaba con el monopolio gaditano y abre los mercados americanos a Barcelona

    Como desde mi exaltación al Trono de España fue siempre el primer objeto de mis atenciones y cuidados la felicidad de mis amados Vasallos de estos Reinos y los de Indias, he ido dispensando a unos y otros, las muchas gracias y beneficios que deben perpetuarse en su memoria y reconocimiento. Y considerando Yo, que sólo un Comercio, libre y protegido entre Españoles Europeos, y Americanos, puede restablecer en mis Dominios la Agricultura, la Industria y la Población a su antiguo vigor…

  • Estreno en castellano (los mortales) e italiano (los dioses) de la «comedia heróica» «La Union del Reyno de Aragon con el Condado de Barcelona» como alegoría de la de España y Nápoles tras la dominación austracista

    […]

    Los amores de Doña Elisenda y Doña Gimihilda junto con la introduccion del Embaxador de Castilla, se han tenido por episodios verosimiles; pero necesarios para el enlace de la pieza, en la que á fin de seguir con mas puntualidad lo verdadero de la historia, no se han observado enteramente las reglas de las unidades.

    EXPLICACION DEL BAYLE

    Un gallardo mancebo, que significará la juventud Española, acompañado de la experiencia figurada en un venerable anciano, sale á emprender la carrera del heroísmo; para cuya gloriosa empresa el Teatro presentará á la vista del Espectador una Scena de bosque, á cuyo lado derecho estará pintado el camino de la virtuda aspero al parecer y fragoso, aunque en realidad ameno y descansado, y al izquierdo el camino del vicio llano y sembrado de flores, pero peligroso y enredado.

    […]

    … entrará en el templo del heroísmo, fabricado sobre resplandecientes nubes, en cuyos nichos se verá colocada la série de los Reyes de España de la casa de Borbon, y enmedio el retrato de S. M. el del serenisimo Señor Principe de las Asturias y del Rey de Napoles el Señor D. Fernando IV. cuyo debido obsequio es el objeto de esta fiesta, concluyendose el bayle con un armonioso y vistosisimo concierto.

    […]

    LA MUSICA DE LA PEQUEÑA PIEZA CANTADA ES DE invencion del Señor Antonio Tozzi…

    […]

    Oh mi Dios! y que dichas ya preveo
    en este punto yo! sino me engaño
    se eleva el corazon sobre sí mismo,
    y forma de esta union dulces presagios.
    Ya me parece ver que á los Ramiros
    suceden los Alfonsos, los Fernandos,
    y que aumenta su gloria y su fortuna
    la estirpe esclarecida de los Carlos.

    FIN.

  • La Santa Inquisición prohibe La Armonía del Parnás del Rector de Vallfogona

    Armonía del Parnás (La) mes numerosa en las Poesías valerias del Atlant del cel poetic, lo Doct. Vizent García, rector de Vallfogona, recopiladas y enmendadas en… Barcelona: 1 tom., en Barcelona, en 1770. Edicto de 20 de Diciembre de 1782.

  • Carlos III manda dejar la actitud criminal que constituye la gitanidad, prohibe la discriminación contra supuestos ex-gitanos (quienes sin embargo no pueden trabajar de esquilador ni vendedor ambulante ni posadero salvaje), y castiga el uso de la palabra “gitano”

    CAPITULO PRIMERO

    Declaro que los que llaman y se dicen Gitanos no lo son por origen ni por naturaleza, ni provienen de raiz infecta alguna.

    II.

    Por tanto mando que ellos y cualquiera de ellos no usen de la lengua, trage y método de vida vagante de que hayan usado hasta de presente, baxo las penas abajo contenidas.

    III.

    Prohibo á todos mis Vasallos de cualquier estado, clase y condicion que sean, que llamen ó nombren á los referidos con las voces de Gitanos, ó Castellanos nuevos, baxo las penas de los que injurian á otros de palabra, ó por escrito.

    IV.

    Para mayor olvido de estas voces injuriosas y falsas, quiero [que] se tilden y borren de qualesquiera documentos en que se hubieren puesto, ó pusiesen, executándose de oficio y á la simple instancia de la parte que los señalare.

    V.

    Es mi voluntad que los que abandonaren aquel método de vida, traje, lengua ó gerigonza sean admitidos á qualesquiera oficios, ó destinos á que se aplicaren, como tambien en qualesquiera Gremios, ó Comunidades, sin que se les ponga, ó admita en Juicio, ni fuera de él obstáculo ni contradiccion con este pretexto.

    VI.

    A los que contradixeren y rehusaren la admision á sus oficios y gremios á esta clase de gentes emendadas, se les multará por la primera vez en diez ducados, por la segunda en veinte y por la tercera en doble cantidad, y, durando la repugnancia, se les privara de exercer el mismo oficio por algún tiempo á arbitrio del Juez, y proporcion de la resistencia.

    VII.

    Concedo el término de noventa días contados desde la publicacion de esta Lei en cada Cabeza de partido, para que todos los Vagamundos de esta y cualquiera clase que sean se retiren á los pueblos de los domicilios que eligieren, excepto por ahora la Corte y Sitios Reales, y abandonando el traje, lengua y modales de los llamados Gitanos, se apliquen á oficio, exercicio ú ocupacion honesta sin distincion de la labranza ó artes.

    VIII.

    A los notados anteriormente de este género de vida, no ha de bastar emplearse sólo en la ocupacion de Esquiladores, ni en el tráfico de Mercados y Ferias, ni ménos en la de Posaderos ó Venteros en sitios despoblados, aunque dentro de los Pueblos podrán ser Mesoneros, y bastar este destino siempre que no hubiere indicios fundados de ser delinqüentes, ó receptadores de ellos.

    IX.

    Pasados los noventa días procederán las Justicias contra los inobedientes en esta forma: A los que habiendo dexado el trage, nombre, lengua ó geringonza, union y modales de Gitanos, hubieren ademas elegido y fixado domicilio, pero dentro de él no se hubieren aplicado á oficio ni á otra ocupacion, aunque no sea mas que la de jornaleros, ó peones de obras, se les considerará como Vagos, y serán aprehendidos y destinados como tales, según la Ordenanza de éstos, sin distinción de los demás Vasallos.

    X.

    A los que en lo sucesivo cometieren algunos delitos, habiendo tambien dexado la lengua, trage y modales, elegido domicilio, y aplicá[n]dose á oficio, se les perseguirá, procesará y castigará como á los demas reos de iguales crímenes, sin variedad alguna.

    XI.

    Pero á los que no hubieren dejado el traje, lengua ó modales, y á los que, aparentando vestir y hablar como los demás Vasallos, y aun elegir domicilio, continuaren saliendo á vagar por caminos y despoblados, aunque sea con el pretexto de pasar á Mercados y Ferias, se les perseguirá y prenderá por las Justicias, formando proceso y lista de ellos con sus nombres y apellidos, edad, señas y Lugares donde dixeren haber nacido y residido.

    XII.

    Estas listas se pasarán á los Corregidores de los Partidos con testimonio de lo que resulte contra los aprehendidos, y ellos darán cuenta con su dictamen, ó informe á la Sala del Crímen del territorio.

    XIII.

    La Sala, en vista de lo que resulte, y de estar verificada la contravencion, mandará inmediatamente sin figura de juicio sellar en las espaldas á los contraventores con un pequeño hierro ardiente, que se tendrá dispuesto en la Cabeza de Partido con las Armas de Castilla.

    XIV.

    Si la Sala se apartare del dictámen del Corregidor dará cuenta con uno y ótro al Consejo para que éste resuelva luego y sin dilacion lo que tuviere por conveniente y justo.

    XV.

    Conmuto en esta pena del sello por ahora, y por la primera contravencion la de muerte, que se me ha consultado, y la de cortar las orejas á esta clase de gentes, que contenían las Leyes del Reino.

    XVI.

    Exceptúo de la pena á los niños y jóvenes de ambos sexos, que no excedieren de diez y seis años.

    XVII.

    Estos, aunque sean hijos de familia, serán apartados de la de sus padres, que fueren Vagos y sin oficio, y se les destinará á aprender alguno, ó se les colocará en Hospicios ó Casas de enseñanza.

    XVIII.

    Cuidarán de ello las Juntas, ó Diputaciones de Caridad que el Consejo hará establecer por Parroquias, conforme á lo que me propone, y á lo que se practíca en Madrid, asistiendo los Párrocos ó los Eclesiásticos zelosos y caritativos que destinen.

    XIX.

    El Consejo formará para esto una Instruccion circunstanciada con extension al recogimiento en Hospicios, ó Casas de Misericordia, de los enfermos é inhábiles de esta clase de Vagos, y de todo género de pobres y mendigos; cuya Instruccion pasará á mis manos para su aprobacion, sin suspender entre tranto la publicacion de esta Pragmática.

    XX.

    Verificado el sello de los llamados Gitanos, que fueren inobedientes, se les notificará y apercibirá que en caso de reincidencia se les impondrá irremisiblemente la pena de muerte; y así se executará sólo con el reconocimiento del sello y la prueba de haber vuelto á su vida anterior.

    [XXI-XXXIV: mesuras administrativas]

    XXXV.

    Por un efecto de mi Real clemencia á todos los llamados Gitanos y á qualesquiera otros delinqüentes vagantes, que han peturbado hasta ahora la pública tranquilidad, si dentro del citado término de noventa dias se retiraren á sus casas, fixaren su domicilio, y se aplicaren á oficio, exercicio, ú ocupacion honesta, concedo indulto de sus delitos y excesos anteriores, sin exceptuar los de contrabando y desercion de mis Reales Tropas y Vaxeles.

    [etc etc]

  • Una entrada en Barcelona desde Montserrat

    Leave the convent [Montserrat], and take the road for Barcelona, which, in richness of vegetable accompaniment, is inferior to that by which we came; we were several miles descending. Pass Orevoteau[???], where is a hedge of aloes four feet high : here we are in a high road, for we meet for the first time a cabriolet. Passa wretched ilony desert, which yields only aromatic plants, scattered with dismal evergreen oaks. Esparagara is the first manufacturing town we met with; woollen cloths, stuffs, and laces: the town is near a mile long. Near Martorell, see the triumphal arch, said to be built by Annibal; it has been lately repaired. In that town every one is employed in lace making; they have, however, another occupation not quite so agreeable to the eye, that of picking vermin out of each other’s heads, in which numbers of them were employed; nor can any thing be more stinking or filthy than their persons, or more dirty than their houses: to view either, is enough to impress the idea, that cleanliness is one of the first of the virtues, and doubly so in such a hot climate. No new houses in any of these towns. The country is disagreeable, and rendered worse by many beds of torrents, without a drop of water j arid and hurtful to the eye. Apricots, plumbs, melons, &c. ripe, and sold in the streets.

    Come to a noble road, which they are making at the expence of the king; fifty or sixty feet wide, and walled on the side to support the earth, of which it is formed. The country now is far more populous and better built, many vines, and much cultivation.

    It will probably be found, that the great reputation of this province has arisen from the improvements in the lower, flat, and irrigated parts; if so, it ought to be discriminated; for by far the larger part of it is mountainous, not less in proportion, I should conceive, than seven-eighths.
    Pass a large paper mill; and continuing on the same fine road, join another equally great and well made, that leads to Villa Franca. Turn to the left for Barcelona, and cross a bridge of red granite, a solid, durable, and noble work, four hundred and forty paces long; but, though built only eight years ago, is in a bad and inelegant stile. Now meet a great number of carts and carriages, drawn by very fine mules, and mark every appearance of approaching a great city. Within two or three miles of it, there are many villas and good buildings of all sorts, spreading to the right and left, and seen all over the country. I have been at no city since we left Paris, whose approach carries such a face of animation and cheerfulness; and considering Paris as the capital of a great kingdom, and Barcelona as that of a province only, the latter is more striking beyond all comparison. This noble road does honour to the present king of Spain; it is carried in an even line over all narrow vales, so that you have none of the inconveniencies which otherwise are the effect of hills and declivities. A few palm trees add to the novelty of the prospect to northern eyes. The first view of the town is very fine, and the situation truly beautiful. The last half mile we were in great haste to be in time for the gates, as they are shut at nine o’clock. We had had a burning ride of forty miles, and were a good deal fatigued, yet forced to undergo a ridiculous search, as every thing pays an entrée to government on going into the town; and we had still two miles I believe to pass, first to the French crown, which inn was full, and then to La Fonde, where we found good quarters.

    My friend thought this the most fatiguing day he had ever experienced: the excessive heat oppressed him much; and, indeed, travellers in general are much more prudent than to ride during the whole day in the middle of July, choosing rather to expose themselves to fatigue here in the morning and evening only. But after a succession of dog holes, with perpetual starving and mortification in the mountains, the contrast of this inn was great. It is a very good one, with many waiters, active and alert as in England. A good supper, with some excellent Mediterranean fish; ripe peaches; good wine; the most delicious lemonade in the world; and good beds, all tended to revive us; but Mons. Lazowiki was too much fatigued for enjoying them. –40 miles.

  • Barceloneta, el puerto, la fundición, los mercados, el teatro

    View the town, which is large, and to the eye, in every street, remarkably populous: many of them are narrow, which may be expeaed in an old town; but there are also many others broader, with good houses; yet one cannnot on the whole consider it as well built, except as to public edifices, which are erected in a magnificent stile. There are some considerable openings, which, though not regular squares, are ornamental, and have a good effect in setting off the new buildings to the best advantage. One quarter of the city, called Barcelonetta, is entirely new, and perfectly regular; the streets cutting each other at right angles; but the houses are all small and low, being meant for the residence of sailors, little shop keepers, and artizans: one front of this new town faces the quay. The streets are lighted, but the dust so deep in some of them, especially the broader ones, that I know not whether they are all paved. The governor’s house and tha new fountain are on a scale, and in a stile, which shows that there are no mean ideas of embellishment here. The royal foundery for cannon is very great. The building spacious, and every thing seems executed in a manner that proves no expence was spared. The guns cast are chiefly brass: they are solid; and some twenty-four pounders boring; perhaps in all mechanics the most curious operation, and which can never be viewed without paying some homage to the genius that first invented it. In time of war three hundred men are employed here; but at present the number is not considerable.

    But the object at Barcelona which is the most striking, and which, according to my knowledge at least, has no where a rival, is the quay. The design and execution are equally good. I guess it about half a mile long. A low platform of stone is built but a few feet above the water, close to which the ships are moored; this is of breadth sufficient for goods and packages of all sorts in loading and unloading the vessels. A row of arched warehouses open on to this platform, and over those is the upper part of the quay on a level with the street; and for the convenience of going up or down from one to the other, there are gently sloping ways for carriages, and also stair-cases. The whole is most solidly erected in hewn stone, and finished in a manner that discovers a true spirit of magnificence in this most useful sort of public works. The road by which we travelled for several miles—-the bridge by which we passed the river—-and this quay, are works that will do lasting honour to the present king of Spain. There are now about 140 ships in the harbour; but the number sometimes much larger.

    It is impossible to view such admirable works as the quay of Barcelona, without regretting the enormous sums wasted in war and bloodihed. No quarrel happens between two nations, but it costs twenty such quays; a thousand miles of magnificent road; an hundred bridges; the pavement, lights, fountains, palaces, and public ornaments of fifty cities. To tell a prince or a parliament (the latter wants this lesson to the full as much as the former), that a war is as absurd as it is cruel, for it will cost so much money in figures, makes not the least impression; they never see the money, and the expence is of something ideal; but to tell the king of Spain that it would cost the Escurial, St. Ildefonso, his palace at Madrid, and all the roads in his kingdom, and he would think very seriously before he engaged in it. To reason with a British parliament, when her noisy factious orators are bawling for the honour of the British lion, for the rights of commerce, and freedom of navigation; that is, for a war-—that such a war will cost an hundred millions sterling, and they are deaf to you. But let it cost them those roads on which they roll so luxuriously, the public bridges, and the great edifices that decorate the capital, and our other cities, if the members were willing at such a price to hazard a war, the people would probably pull down their houses. Yet the cases are precisely the same; for if you spend the money that would form and build such things, you in effect spend the things themselves. A very little calculation would shew, that the expence of our three last wars, which had no other effect whatever but to spill blood and fill gazettes, would have made the whole island of Great Britain a garden; her whole coail a quay; and have converted all the houses in her towns into palaces, and her cottages into houses. But to return.

    The manufactories at Barcelona are considerable. There is every appearance as you walk the streets of great and active industry; you move no where without hearing the creak of stocking engines. Silk is wrought into handkerchiefs, though not on so great a scale as at Valencia; stockings, laces, and various stuffs. They have also some woollen fabrics, but not considerable. The chief business of the place is that of commission; the amount of the trade transacted is considerable, though not many ships belong to the port.

    The industry and trade, however, which have taken root, and prospered in this city, have withstood the continued system of the court to deal severely with the whole province of Catalonia. The famous efforts which the Catalans made to place a prince of the house of Austria on the throne of Spain, were not soon forgotten by the princes of the house of Bourbon, to their dishonour. Heavy taxes have been laid on the people; and the whole province continues to this day disarmed; so that a nobleman cannot wear a sword, unless privileged to do it by grace or office; and this goes so far, that in order to be able to shew this mark of distinction, they are known to get themselves enrolled as familiars of the inquisition, an office which carries with it that licence. I note this correctly according to the information given me; but I hope the person who gave it was mistaken. For the nobility to stoop to such a meanness, and the court to drive men to such unworthy means of distinction, fourscore years after their offence, which was fidelity to the prince whom they esteemed their lawful sovereign, such an act reflects equal dishonour upon the nobility and the crown. The mention of the inquisition made us enquire into the present state of that holy office, and we were informed, that it was now formidable only to persons of very notorious ill fame; and that whenever it does act against offenders, an inquisitor comes from Madrid to conduct the process. From the expressions, however, which were used, and the instances given, it appeared that they take cognizance of cases not at all connected with faith in religion; and tbat if men or women are guilty of vices, which render them offensive, this was the power that interposed; an account, in my opinion, by no means favourable for the circumstance, which was supposed most to limit their power, was the explicit nature of the offence, viz. being against the Catholic faith, and by no means against public morals, to secure which is an object for very different judicatures in every country.

    The markets here are now full of ripe figs, peaches, melons, and the more common fruits in great profusion. I bought three large peaches for a penny, and our laquaìs de place said, that I gave too much, and paid like a foreigner; but they have not the flavour of the same fruit in England. In the gardens there are noble orange trees loaded with fruit, and all sorts of garden vegetables in the greatest plenty. The climate here in winter may be conjectured from their having green pease every month in the year.

    View the very pretty fort to the south of the town, which is on the fummit of à hill that commands a vast prospect by fea and land. It is exceedingly well built and well kept. Notwithstanding this fort to the south, and a citadel to the north of the town, corsairs in time of war have cut fishing vessels out of the road, and very near the shore.

    In the evening to the play; the theatre is very large, and the seats on the two sides of the pit (for the centre is at a lower price) extremely commodious; each seat is separate, so that you fit as in an elbow chair. A Spanish comedy was represented, and an Italian opera after it. We were surprized to find clergymen in every part of the house; a circumstance never seen in France. Twice a week they have an Italian opera, and plays the other evenings. In the centre of the pit on benches the common people seat themselves. I saw a blacksmith, hot from the anvil, with his shirt sleeves tucked above his elbows, who enjoyed the entertainment equally with the best company in the boxes, and probably much mere. Every well dressed person was in the French fashion; but there were many who still retained the Spanish mode of wearing their hair without powder, in a thick black net which hangs down the back; nothing can have a worse effect, or appear more offensive in so hot a climate.

  • Asunción de María, fiesta mayor de Gracia

    Las funciones religiosas que tienen lugar en el dia de hoy con motivo de celebrar la Iglesia la fiesta de la asuncion de la Vírgen N.ª S.ª son muchas; de modo que su número iguala casi al de los templos que se cuentan en la ciudad. Sin embargo esceden á todas en magnificencia y solemnidad las de la Sta. iglesia catedral y de las parroquias de Sta. María del mar, y de Ntra. Sra. de los Reyes ó del Pino.

    Hoy es la fiesta mayor del barrio estramuros de la ciudad llamado de Gracia, con cuyo motivo hay solemne funcion en su iglesia parroquial, bailes en la plaza (balladas), y en varios salones. Oportuna ocasion es esta para dar á nuestros lectores una idea de lo que son las fiestas mayores de los pueblos de esto llano, puesto que el tal barrio tiene, digámoslo asi, una existencia anómala, porque sin hallarse dentro de los muros de la ciudad, forma parte de ella, y por consiguiente está bajo la jurisdiccion do nuestro Añalejo: y siendo un barrio de la misma, conserva las costumbres de los pueblos y aldeas inmediatas.

    Demos por concluida la funcion de la parroquia, que es mas ó menos solemne segun las circunstancias políticas, financieras (perdónese el término), y segun el gusto del párroco y humor de los parroquianos. Y si la damos por concluida es por no meternos en lo que no nos cumple, y sobre todo por ahorrarnos el trabajo de encarecer lo reducido de aquel templo, el calor que en él se sufre y los pisotones con que mutuamente se obsequian los concurrentes.

    No podemos sin embargo pasar por alto la gravedad del payés antenapoleoniano, con su chaqueta y calzon negros, su chaleco de terciopelo rayado y boton de cascabel de plata, ceñidor de seda, polainas de cuero encima de unas medias cenicientas que en mejores tiempos usó de seda, zapatos con grande hebilla de plata, gaban de paño, el pelo recogido en una redecilla, y sombrero de copa baja con alas de á medio palmo. Tipo es este del cual el cambio de costumbres no ha dejado en nuestros tiempos mas que algunos pocos ejemplares para muestra de lo que fue, porque en las ediciones modernas si bien se ha consentido el calzon, pero se le ha refundido en un pantalon zanqui-corto, se ha desechado la redecilla, se ha cortado la coleta, y se ha preferido dejar al aire la calva tal vez para tener mayor espacio en que formar la primera cruz al santiguarse. Esto es en cuanto á lo añejo, á la generacion de antes de la venida de Cárlos III á España y antes del rebombori del pa (1); que en cuanto á la generacion que domina, á la generacion que nació despues que muriese la Inquisicion, y despues de haber empezado la gloriosa lucha da la libertad contra la tiranía, este es otro cantar. El jóven payés ha desechado aquel pantalon de anchos cañones ajustado al cuerpo hasta los sobacos, y aquel simulacro de chaqueta de cuello derecho, y en cuyas espaldas apenas babia la tela suficiente para unir las dos mangas, y se ha vestido segun los figurines franceses, y solo le falta que cuelguen los dos faldones de su chaqueta para no distinguirse del pisaverde que marea los árboles de la Rambla con sus continuados paseos. La jóven payesa, que en los dias de labor la habrémos visto quizá atravesar senderos y saltar ribazos sufriendo impertérrita los abrasadores rajos del sol vistiendo una ligera saya de indiana, la vemos entrar hoy muy espetada en las iglesias zarandeando que no arrastrando sedas, y guardando melindrosa su cútis de los rayos del sol con su abanico, y quizá con una sombrilla.

    Si hubiéramos escrito el Añalejo 16 ó 20 años atrás, hubiéramos hecho aqui mencion especial del contrapás, danza que tenia lugar inmediatamente despues de concluida la funcion de la parroquia. El contrapás es el baile serio de los payeses, que se bailaba con toda la gravedad de que puede ser capaz una danza, dando las parejas sueltas algunos pasos hácia adelante y otros hácia atrás, repitiendo la misma ceremonia hasta haber dado la vuelta al rededor de la plaza. Los recien casados salian á lucir sus galas en el contrapás, siendo objeto de la curiosidad de unos, de la crítica de otras y de la envidia de todos. Bailaban, ellas con la mantilla puesta, un ramillete de flores en una mano, y el abanico en la otra; ellos con su gaban ó capa y sombrero puestos por mas que el sol achicharrara. Concluido el contrapás quitábanse ellas con donaire su mantilla, arrebujaban ellos su capa, y se daba principio á la contradanza.

    Poco despues del mediodía dábase tregua al baile para ir a comer y saborear los capones, los ánades, pavos, etc. que la mano de la ama de casa habia sazonado en sendas cazuelas con sus correspondientes especias, y con lo que, al paso que se celebraba la fiesta mayor se obsequiaba á los forasteros.

    Pero en el dia todas estas ceremonias van desapareciendo por puntos, no quedando de ellas mas que unas ligeras reminiscencias, y se han dejado para los pueblecitos en que la patarata de la civilizacion no ha alcanzado civilizar á sus vecinos. El barrio de Gracia en aquellos tiempos no era mas que una aldea, y perteneciendo en el dia á la ciudad quiere parecerse á ella, al paso que siente dejar sus costumbres de loque fue un tiempo.

    Despues de comer empieza de nuevo el baile en la plaza. El ball rodó, las contradanzas españolas y los valzes son las únicas danzas que allí se permiten. Para poder bailar es preciso que se adquiera éste derecho comprando un ramillete de flores ó un abanico en la mesa que se halla colocada al pie del tablado de los músicos, cuyo ramillete ó abanico debe regalarse á la pareja que se escoja. El producto de esos regalos sirve para la iluminacion y funciones con que se obsequia á la Virgen, de lo cual cuidan las jóvenes casaderas, de entre las cuales se nombran las sacristanas con el encargo de ceder á una sociedad de payeses (colla) por una cantidad alzada el derecho de dar el baile en la plaza: Estas sacristanas estan obligadas á recoger las limosnas que durante el año dan los vecinos, y hé aqui por qué bien ataviadas y bien dispuestas, con cara de pascuas se presentan los domingos del verano en las quintas de los particulares á la hora en que estos se hallan de sobremesa, á pedir para la iluminacion de la Virgen, cuya imágen llevan muy encintada y enramada en una bandeja cubierta de flores. —Tú, lector querido, que te encuentres en un lance como el que acabamos de mencionar, no te llames andana; y cualesquiera que sean tus creencias, da tu limosna, que al cabo es por amor de Dios. A eso se llama adorar al santo por la peana adorar al supremo Hacedor en sus obras. —Cuando las collas no habian adoptado el medio de dar los bailes en salones, el baile de la plaza estaba mas concurrido, y entonces el producto de los ramilletes y abanicos era algo mas crecido: por esto las sacristanas se ven en la precision de que la cuesta rinda en el dia mayor producto, escitando el celo de los devotos por los medios que les dicta su talento, á fin de que sean mas crecidas las limosnas.

    Como hemos dicho otras veces, los bailes de los payeses van tomando con los rigodones y polcas un carácter distinto del que deberían tener, y van perdiendo mucha parte de su fisonomía particular. Lo único que han conservado los payeses es no cambiar de pareja durante el baile. Mucho será que el espíritu enciclopédico, variable, veleidoso, en una palabra coqueton de la época, no ejerza su indujo sobre esta costumbre. En esta parte los bailes de la sociedad llamada culta, ha rendido
    parias con sobrada sumision al tal espíritu, de modo que hasta incurren en la nota de ridículos y babosos los que por quererse bien, danzan, juntos dos ó tres veces durante un baile. Pero no nos metamos en comparaciones ni paridades: á su vez hemos rezado lo que pasa en estos bailes y fuera aqui inoportuno. Cada cosa en su tiempo y los nabos en adviento dice el refran, que tambien por la oportunidad nos viene en gana traducir aqui libremente en lengua del pais, cada cosa en son temps com las figas al agost. ¡(Qué cosas tienen las lenguas!)

    Para concluir este artículo ligero, como de verano, solo debemos hacer mencion de otro refran que tiene como el que acabamos de decir, analogía con el mes en que estamos, y no solo con el mes sino tambien con el presente dia: per la Mare de Deu de agost á las 7 ya es fosch. Verdad de Perogrullo que no necesita comentarios, y que nos ahorra mas de cuatro palabras, y por consiguiente mas de cuatro oportunidades en que pueda el muy ladino criticon hincar su afilado diente.

    El domingo que sigue á la fiesta del presente dia, celebra la Iglesia la fiesta de S. Joaquin, padre de la Vírgen Ntra. Sra. Funcion en la parroquia de Sta. Ana.

    (1) Alboroto popular con motivo de la carestía y mala calidad del pan que se notó en Barcelona poco antes de la guerra que en 1792 tuvimos con los franceses.