21 de February de 1873 - Rebeldes militares de varias regiones de España y con apoyo popular exigen una república federal en la plaza San Jaime (682 + 418)

Anteanoche á las doce y media, el general Gaminde, que aguardaba ser relevado por el general Contreras segun las instrucciones que tenia recibidas del Gobierno, resignó el mando en el segundo cabo, general Andia, y se embarcó en un buque que zarpó para Marsella á las pocas horas. El general Gaminde saben nuestros lectores que había solicitado y obtenido licencia para el extranjero; pero todo el mundo creia, incluso el Gobierno, que permaneceria en aquel importante puesto hasta hacer entrega de él á su sucesor.

Coincidió con la marcha de la primera autoridad militar del distrito el haber recibido orden el batallón cazadores de la Habana para marchar sobre Tordera, punto amenazado por varias facciones carlistas, debiendo salir de Barcelona ayer por la mañana.

El batallón, desde los primeros momentos, protestó que deseaba salir de la capital después que se hubiese hecho en ella la proclamación oficial da la República, y con este motivo, al emprender su marcha, se dirigió, no á su punto de salida, sino á la plaza de San Jaime, en que se halla el palacio de la Diputacion provincial, corporación que celebraba sesión en aquellos instantes.

El batallón prorumpió en gritos de ¡Viva la República! que aumentaron al presentarse en los balcones algunos diputados á quienes la tropa manifestaba su simpatía y adhesión.

En este estado, el general Audía, creyendo que no tenia fuerza moral para contener lo que él consideraba como una insubordinación, resignó el mando en el brigadier de ingenieros, Sr. Barraquer, anciano que, por su avanzada edad, goza de escasa salud, y quien, en efecto, se hallaba enfermo en aquellos instantes.

Tampoco el Sr. Lopez Claros, gobernador del castillo de Monjuich, quiso hacerse entrega del mando de la plaza, y por consecuencia vino éste á manos, con arreglo á ordenanza, del coronel más antiguo de la guarnición, Sr. Iriarte, y el cargo de segundo cabo al que le seguia en antigüedad, coronel Lera.

Como una hora estuvo el batallón cazadores de la Habana en la plaza de San Jaime, envuelto entre inmensa muchedumbre del pueblo, pero sin que en aquella manifestación tomaran parte otras fuerzas del ejercito. Mas, circulada la noticia, fueron llegando sucesivamente á aquel punto cazadores de Cádiz, Tarifa y Madrid, artillería de montaña y rodada y demás cuerpos de guarnición en Barcelona, todos con armas y sin la mayoría de sus jefes á la cabeza.

La reunión de todas estas tropas, á quienes arengaban algunos paisanos desde los balsones de la Diputacion, produjo una explosion de entusiasmo en que tomó parte el pueblo, fraternizando soldados y paisanos á los gritos de ¡Viva la República! que se estendieron por todos ángulos de la poblacion.

La alegría era indescriptible, y enmedio da la agitación que los acontecimientos habian producido, no se cometió un desmán, no hubo el menor desorden, no se vertió ni una gota de sangre, reinando un orden admirable sólo interrumpido por los movimientos de la multitud entusiasmada.

Pasados los primeros momentos, las tropas volvieron á sus respectivos cuarteles, declarando terminantemente que se hallan dispuestas á sostener al Gobierno de la República y á la Asamblea Nacional, en cuyo favor hacen votos de adhesión y fidelidad completa.

A las nuevo de la noche, el alcalde popular de Barcelona daba cuenta al Gobierno del estado de la población, en los siguientes satisfactorios términos:

«Todos los cuerpos del ejército acaban de adherirse con gran entusiasmo á la República. Pueblo y tropas fraternizan cordialmente. Júbilo inmenso é indescriptible. Ciudad iluminada. Alegría general y órden completo.— Narciso Buxó y Prats.»

Para terminar, diremos la causa que en Madrid dio un carácter exagerado á los sucesos de Barcelona.

Parece que una autoridad, mal informada sin duda, ó cediendo á un movimiento precipitado, telegrafió al Gobierno diciéndole que la Diputación y el Ayuntamiento se habían erigido en junta suprema del Estado federal de Cataluña, apoyados por las tropas de la guarnición, y que habian sido nombrados generales los coroneles Iriarte y Lera.

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Comentarios del compilador

Hoy al menos no parece que cayeron las palabras “estado catalán”, como dicen varias fuentes secundarias, aunque [ref2445] cuenta el día 15 que:

Ha empezado á circular por Madrid un mapa federal de España, distribuido del modo siguiente:
Estado gallego: con las cuatro provincias de Galicia.
Estado castellano-leonés: formado con Astúrias y Castilla la Vieja.
Estado burgalés-cantabro-navarro-vascongado: con las provincias que el nombre indica.
Estado aragonés-riojano-soriano: con las antiguas provincias de estos nombres.
Estado catalán.
Estado valenciano-balear.
Estado de Castilla la Nueva.
Estado estremeño-manchego-murciano.
Estado andaluz del Océano: comprende las Canarias, Huelva, Sevilla, Córdoba y Cadíz.
Estado andaluz del Mediterráneo: Málaga, Jaén, Granada y Almería.
Habrá un Estado en Cuba, otro en Puerto-Rico y un tercero en Filipinas.
– Total, 13.

Antonio de Capmany y de Montpalau, Appendice a las costumbres maritimas del libro del Consulado (1791) recuenta otras manifestaciones militares el día siguiente:

Los periódicos de Barcelona del 23 dicen que el dia anterior se presentó en el palacio de la Diputacion provincial un grupo numeroso de gente de mar, entre la cual iban marineros de los buques de guerra. Llevaban el pendon del club republicano democrático federal de la Barceloneta, una bandera encarnada, morada y azul, y otra con los colores nacionaleá. Al llegar á la plaza de la Constitución, dieron vivas á la república democrática federal.

A las seis se presentaron unos 40 soldados de un batallón de cazadores sin armas, vitoreando á la república federal y al pueblo, y después pasaron á la Diputacion provincial, en donde espusieron las mismas ideas.

Por la noche continuaron por las plazas y calles los gritos de viva la república federal, dados por grupos de soldados.

A última hora se colocó en la Rambla del centro, frente á la calle de la Libertad, un piquete de fuerza de la Milicia ciudadana, con objeto de recoger á los soldados que andaban dispersos por la ciudad.

La Diputacion provincial, que se habia encargado del bando militar, como ya saben nuestros lectores, habia dirigido el 21 una alocucion á los soldados recomendándoles la disciplina, pero en vista d« la ineficacia del resultado, publicó el 22 esta otra

[blabla]

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  • Primera República Española (5) La Primera República Española fue el régimen político vigente en España desde su proclamación por las Cortes, el 11 de febrero de 1873, hasta el 29 de diciembre de 1874, cuando el pronunciamiento del general Martínez-Campos dio comienzo a la Restauración borbónica en España.
  • Tercera Guerra Carlista (5) La Tercera Guerra Carlista (Segunda Guerra Carlista, para algunos historiadores) fue una guerra civil desarrollada en España entre 1872 y 1876, entre los partidarios de Carlos, duque de Madrid, pretendiente carlista con el nombre de Carlos VII, y los gobiernos de Amadeo I, de la I República y de Alfonso XII.

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