{"id":9184,"date":"1909-07-28T23:42:10","date_gmt":"1909-07-28T23:42:10","guid":{"rendered":"https:\/\/oreneta.com\/libro-verde\/?p=9184"},"modified":"1909-07-28T23:42:10","modified_gmt":"1909-07-28T23:42:10","slug":"monjas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/oreneta.com\/libro-verde\/1909\/07\/28\/9184\/","title":{"rendered":"Excavaci\u00f3n de unas monjas supuestamente enterradas en vida"},"content":{"rendered":"<p>Al describir la quema de los conventos omitimos, por no dar proporciones desmesuradas al cap\u00edtulo dedicado a dicho objeto, tratar un asunto del que han pretendido sacar gran partido los elementos reaccionarios. Nos referimos a la tan tra\u00edda y llevada profanaci\u00f3n de cad\u00e1veres.<\/p>\n<p>Serenos e imparciales en nuestros juicios, no hemos de dejar sin censura lo hecho con tal motivo. No obstante, lo ocurrido tiene una explicaci\u00f3n, seg\u00fan ver\u00e1 el curioso lector.<\/p>\n<p>El convento de las Jer\u00f3nimas, de rigurosa clausura, era uno de los m\u00e1s antiguos de Barcelona. Leyenda o historia, acaso parte de la una y de la otra, han circulado sobre el mismo diversas versiones seg\u00fan las cuales ocurr\u00edan en \u00e9l cosas extraordinarias.<\/p>\n<p>En efecto, en el antiguo teatro del Ode\u00f3n, hoy desaparecido, se present\u00f3 una pieza, hace m\u00e1s de treinta a\u00f1os, con el t\u00edtulo de <em>Los misterios de un convento o la monja enterrada en vida<\/em>. El asunto no era puramente imaginativo, sino reflejo de algo que hab\u00eda pasado y que la prensa liberal de Barcelona coment\u00f3 extensamente durante muchos d\u00edas.<\/p>\n<p>De los relatos publicados se desprend\u00eda lo siguiente: durante una noche, un joven escal\u00f3 las tapias del convento con objeto de coger unas naranjas, a fin de satisfacer los insistentes deseos expresados por su joven esposa, encinta en aquella ocasi\u00f3n. A\u00f1ad\u00edase que mientras estaba subido en el naranjo vio salir una especie de procesi\u00f3n de monjas, acompa\u00f1ando a una de ellas, de aspecto cadav\u00e9rico, dirigi\u00e9ndose al cementerio de la comunidad, adosado a la parte trasera del edificio, donde aqu\u00e9lla fue enterrada en vida. Apenas vueltas las monjas al convento, abandon\u00f3 el asombrado joven su atalaya, haciendo p\u00fablico lo que acababa de presenciar.<\/p>\n<p>Tal es el relato, que fue comentad\u00edsimo en toda la ciudad. Jaime Piquet, un popular autor dram\u00e1tico que por aquel entonces era empresario del teatro dicho, compuso una pieza con el citado t\u00edtulo, que fue representada infinitas veces, con general aplauso del elemento liberal.[ref]Se empez\u00f3 a vender en 1885 y sali\u00f3 en el Ode\u00f3n a partir de 1886. Algo tiene que ver con tanto piezas literarias como la novela <em>La Monja enterrada en vida, \u00f3, El convento de San Pl\u00e1cido<\/em> de Pedro Mata Fontanet aka Garci-Sanchez del Pinar (1858) y la comedia <em>La sepolta viva<\/em> de Francesco Bartoli (1773) como mitos m\u00e1s antiguos relacionados al anacoretismo y a las visitas de San Jer\u00f3nimo a las catacumbas &#8211; Horror ubique animos, simul ipsa silentia terrent. Puede ser que fuera el or\u00edgen de tractos antipapistas como <em>The convent horror: the true story of Barbara Ubryk<\/em> (1893).[\/ref]<\/p>\n<p>Algunos a\u00f1os despu\u00e9s ocurri\u00f3 otro caso en el mismo convento. No pudiendo resistir por m\u00e1s tiempo los malos tratos de que era objeto una de las recluidas, escap\u00f3 por la iglesia, lanz\u00e1ndose de una gran altura y fractur\u00e1ndose una pierna. Recogida por piadosas gentes, fue conducida al Hospital de la Santa Cruz, no sabi\u00e9ndose m\u00e1s de ella. El hecho fue comentad\u00edsimo.<\/p>\n<p>Al pueblo le quedaba la duda, pues, respecto a los misterios que ocurr\u00edan en el interior de aquel establecimiento. Y esa duda, agrandada por la fantas\u00eda popular, hac\u00eda suponer la existencia de monjas emparedadas, enterradas en vida y sometidas a los m\u00e1s atroces martirios.<\/p>\n<p>Esto explica que al ser entregado el edificio a las llamas y al penetrar la multitud en el jard\u00edn y ver el cementerio, aquel cementerio de que tanto se hab\u00eda hablado, movida del irresistible deseo de aclarar el eterno misterio que envolv\u00eda aquel convento, destapase los nichos y extrajese los cad\u00e1veres all\u00ed depositados, viendo con asombro que todos ten\u00edan atadas las manos y los pies.<\/p>\n<p>Como hay inter\u00e9s en mantener al pueblo sumido en la m\u00e1s completa ignorancia, no puede exig\u00edrsele al pueblo los conocimientos necesarios para explicarse ciertas cosas. De ah\u00ed que desconozca la costumbre observada en Catalu\u00f1a desde largos siglos, y a\u00fan practicada al presente en algunos pueblos de la monta\u00f1a, de atar las manos y los pies de los cad\u00e1veres apenas acaban de morir los individuos.<\/p>\n<p>Con objeto de que todo el mundo viera las ataduras de los cad\u00e1veres, consideradas en la exaltaci\u00f3n propia de aquellos momentos como prueba concluyente y decisiva de tormentos realizados, entre los reunidos en el jard\u00edn de las Jer\u00f3nimas surgi\u00f3 la idea de pasearlos por la ciudad. Y dicho y hecho. Un grupo que no bajar\u00eda de un millar de individuos, cogi\u00f3 los catorce cad\u00e1veres extra\u00eddos de las tumbas y los condujo por las calles, abandon\u00e1ndolos en distintos sitios a medida que le sal\u00eda al paso la fuerza p\u00fablica. Tal fue lo ocurrido. En los dem\u00e1s conventos nada de esto se hizo.<\/p>\n<p>Ya lo hemos dicho: no aprobamos el hecho, pero nos lo explicamos. Y menos aprobamos a\u00fan la existencia en el siglo XX de los conventos de clausura, que constituyen un escarnio a la civilizaci\u00f3n, a la justicia, a la higiene y a todo cuanto tiende a la perfectibilidad humana.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Al describir la quema de los conventos omitimos, por no dar proporciones desmesuradas al cap\u00edtulo dedicado a dicho objeto, tratar un asunto del que han pretendido sacar gran partido los elementos reaccionarios. Nos referimos a la tan tra\u00edda y llevada profanaci\u00f3n de cad\u00e1veres. 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