{"id":8403,"date":"1632-05-03T11:11:07","date_gmt":"1632-05-03T11:11:07","guid":{"rendered":"https:\/\/oreneta.com\/libro-verde\/?p=8403"},"modified":"1632-05-03T11:11:07","modified_gmt":"1632-05-03T11:11:07","slug":"entran-el-rey-y-sus-hermanos-dando-lugar-a-dos-semanas-de-fiestas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/oreneta.com\/libro-verde\/1632\/05\/03\/8403\/","title":{"rendered":"Entran el rey y sus hermanos, dando lugar a dos semanas de fiestas"},"content":{"rendered":"<p>Aunque mi destino me trujo \u00e1 esfera menor, no me quit\u00f3 el \u00e1nimo de elevarme \u00e1 cosas superiores y \u00e1 tener de ellas natural complacencia y gusto, y as\u00ed llevado de \u00e9sto, descrivir\u00e9, aunque con tosco idioma y nada afectado, los celosos aparejos, majestuosas fiestas, c\u00e9lebres triunfos y generosos afectos con que la lealtad cathalana se dispuso para festejar \u00e1 su Rey y Se\u00f1or Phelipe Quarto, Infantes Don Garlos y Don Fernando en la entrada y arrivo \u00e1 esta ciudad de Barcelona, viniendo del reyno de Valencia. Murmur\u00f3se alg\u00fan tiempo si bendr\u00eda \u00f3 no S. M. desde Valencia; el deseo nos dec\u00eda que s\u00ed, pero los avisos nos asiguravan que no, y con esta indiferencia (Diferencia; en <em>esta perplegidad<\/em> quiso decir el cronista.) llegamos \u00e1 primero de Maio de 1632, que era s\u00e1vado, y con las cartas del correo se supo con certeza que S. M. se encaminaba a esta provincia. Nombr\u00e1ronse luego embajadores para partir\u00e1 encontrar \u00e1 S. M. y darle la vien venida. Por parte de la ciudad fueron nombrados Don Ram\u00f3n Torres y Bertr\u00e1n Desvalls, y por la Diputaci\u00f3n Don Pedro Aymerich y D(<em>octo<\/em>)r Rull. Partieron luego y encontraron \u00e1 S. M. poco m\u00e1s all\u00e1 de Villafranca de Panad\u00e9s. Lunes, d\u00eda de Santa Cruz (D\u00eda 3 de Mayo de 1632) por la tarde entr\u00f3 S. M., y bien que con incertidumbre se esperava tal d(<em>\u00edc<\/em>)ha, el concurso y ali\u00f1o de las calles estava ya dispuesto y se logr\u00f3. Ven\u00edan en una carroza Su Magestad, los dos Seren\u00edsimos Infantes Don Carlos y Don Fernando, y en los estrivos el Conde-Duque, almirante de Castilla y marqu\u00e9s de Liche; ning\u00fan puesto de Ciudad ni Diputaci\u00f3n asistieron \u00e1 la entrada, porque nunca se crei\u00f3 fuese aquella tarde ni tan temprano, pues dev\u00edan ser entre dos y tres cuando entr\u00f3: commovi\u00f3se la ciudad con tan repentino gozo y en afectuosos acentos manifest\u00f3 su amor, aclamando \u00e1 su Rey \u00f3 Infantes, y el bronce, en repetidos ecos, rindi\u00f3 parabienes \u00e1 tanta grandeza y Magestad: acudieron luego quatro compa\u00f1\u00edas de las de la Ciudad, que en n\u00famero compon\u00edan dos mil hombres, con sus arcabuces y mucho plumaje y gala: lleg\u00f3 S. M. \u00e1 su palacio en el llano de San Francisco, en donde la soldadesca vizarre\u00f3 quanto pudo, y respondi\u00e9ndose la artiller\u00eda y mosqueter\u00eda, hicieron repetidas salvas. Aquella tarde las galeras hac\u00edan su papel, aunque mal recobradas de la pasada borrasca. <\/p>\n<p>Los d\u00edas quatro y cinco de Maio 1632 recivi\u00f3 S. M. los parabienes de los puestos y comunes, bes\u00e1ndole la mano como es estilo: el jueves, \u00e1 seis, por la tarde, sali\u00f3 S. M. con sus altezas en p\u00fablico \u00e1 visitar la iglesia del Aseo, que estava lo m\u00e1s ricamente colgada que se pudo, y no menos ricos y ali\u00f1ados los altares. Recivi\u00e9ronles su mui santo y docto prelado, con su Iltre. y benerable Gavildo, entonando la capilla con suaves boces, con-puestas por aquel c\u00e9lebre maestro Pujol (D. Antonio Pujol, maestro de capilla de la catedral de Barcelona.), el himno de Tedeum; acompa\u00f1\u00e1ronle al prebisterio, en donde despu\u00e9s de haver hecho oraci\u00f3n, bajaron \u00e1 visitar el sepulcro de nuestra patrona Santa Eulalia, que estava no menos rico que devoto: bolvi\u00f3se S. M. \u00e1 su carroza, y dando lugar al concurso que le segu\u00eda se encamin\u00f3 al muelle, en donde se repitieron aplausos en lenguas de bronce y plomo, y al anochecer se retir\u00f3 \u00e1 su palacio. <\/p>\n<p>Viernes, por la ma\u00f1ana, se entretubo S. M. desde el puente, mirando las galeras c\u00f3mo vizarreaban por la plaia, mui ostentosas de fl\u00e1mulas, banderas y gallardetes: aquella tarde sali\u00f3 \u00e1 visitar al glorioso San Raymundo de Pe\u00f1afort. Estava aquel sumptuoso templo mui hermosamente adrezado; recivi\u00f3ronles aquellos santos religiosos con el aplauso y regocijo que como \u00e1 hijos de tan gran padre dev\u00edan, y se bolvi\u00f3 \u00e1 palacio. <\/p>\n<p>El S\u00e1vado se festej\u00f3 \u00e1 S. M. con una hermosa y rica encamisada que, aunque en t\u00e9rminos no mui elegantes ser\u00e1 bien se describa, para no condenarla al silencio. Hicieron esta fiesta los cavalleros en nombre de toda la provincia: estava la Plaza de Palacio \u00f3 llano de San Francisco rodeado todo de tablados, y enfrente de casa de Santa Coloma se form\u00f3 con arta presteza, una espaciosa galer\u00eda, que adornada de ricas tapicer\u00edas y dispuestas en el sobrecielo muchas achas, sirvi\u00f3 de bello balc\u00f3n para las damas, en donde campe\u00f3 la hermosura y vizarr\u00eda de sus rostros con admiraci\u00f3n de todos. Circumbalavan la plaza multitud de blandoneras, en donde hav\u00eda sitio para cerca de mil achas, que se quemaron, y sin ellas en barios trechos muchos calderones de tea con que estaba aquel sitio tan lucido, que parece hav\u00eda la noche sido pirata del dorado Febo hurt\u00e1ndole sus luces para emplearlas en beneraciones de nuestro Monarca. Dej\u00e1ronse ver Su Magestad y los Infantes en el balc\u00f3n, manifestando que baxo bidriera mirar\u00edan la fiesta, para escusar lo nocivo y fresco del viento del mar.  <\/p>\n<p>Luego que se supo asist\u00eda S. M. al balc\u00f3n, empezaron los clarines, trompetas, caxas y ministrilles \u00e1 hacer sus salvas: hivan todos bestidos de damasco blanco y carmes\u00ed, librea de la Diputaci\u00f3n: al estruendo de estos metales empezaron \u00e1 entrar los maestres de campo Don Juan de Eril y Don Bernardino de Marim\u00f3n, mui ricamente vestidos de bordados de oro y pedrer\u00eda rica: ven\u00edan luego los cavos de las quadrillas, que eran el conde de Prelada y Don Buena Ventura de Lanuza, vestidos al modo que en los triumphos de los romanos, vest\u00edan los emperadores y coronados de laurel y oro; no describir\u00e9 lo rico de las galas, as\u00ed de estos como de los dem\u00e1s, pues quien pensara que cada pareja de por s\u00ed no procurava competir con las dem\u00e1s en lo rico, y todas en hacer quanto pudieron, se enga\u00f1ara, y as\u00ed, refiriendo s\u00f3lo los trajes, pasar\u00e9 \u00e1 los dem\u00e1s. Los dos fingidos emperadores salieron con m\u00e1scaras de plata, mucha pluma y helante y con ocho lacaios, y cada uno de estos con su acha encendida: otros tantos lacaios y achas llebava cada pareja, vestidos sig\u00fan la naci\u00f3n que representava.<\/p>\n<p>Don Joseph Gamir y Francisco Vilar, en traje de armenios, hasta los tocados y adrezos, sig\u00fan la misma naci\u00f3n los lleva. Don Juan Tamarite y Don Luis Sanz, en h\u00e1vito de romeros. Don Luis Rejadell y Don Luis Soler, \u00e1 lo turquesco. Don Joseph Aguilar y Joseph Mora, en traje de amazonas. Francisco Balmas y Rocabruma, de espa\u00f1oles \u00e1 lo antiguo, con gorra y capa con capilla. Don Grau de Reguer y Garao Alamany, de alemanes, con mui rubias cavelleras. Hivan de t\u00e1rtaros Don Joseph Ferrer y Ram\u00f3n Torres. Don Fhelipe Roger y Pheliciano Vilar, de negros. Don Francisco Sala y Joseph de Bojados, de gitanos. Don Thom\u00e1s Fontanet y Don Ram\u00f3n Calders, de espa\u00f1oles. Don  Miguel de Calva y Don Diego de Villanueba, de \u00fangaros. Don Francisco Tord y Francisco de Sinispleda, de moscovitas. Jayme Ros y Narcis March, \u00e1 la fandolina. Don Galcer\u00e1n de Cartalla y Ph(<em>elipe<\/em>) Vilana, de portugueses. Don Gaspar Calders y Don Juan de Marimar, de franceses. Jayme Magarola y Vicente Magarola, de tudescos. Don Alejo de Semmenat y Francisco de Vallgornera, de persianos. Don Francisco Junent y Don Joseph de Espalan, de salvajes. Don Miguel Rocaberti y Don Diego de Pau, cerrando la tropa, de indianos. Todos he\u00f1\u00edan tan ricamente vestidos, y con tal abundancia de perlas, pedrer\u00eda preciosa y boro, que fuera prolixidad el relatarlo; as\u00ed como hivan entrando, con una pronta y veloz carrera, hac\u00edan la salva \u00e1 S. M., llebando enristradas las lanzas.  <\/p>\n<p>Entraron despu\u00e9s, no menos vizarros, ricos y galanes que los otros, D. Luis de Mondar y Don Juan Dardena, haciendo oficios de maestres de campo, y luego se segu\u00eda un ponposo y rico carro, que fabricado \u00e1 lo d\u00f3rico, cubr\u00edan sus rruedas hermosas pinturas y follajes de oro y plata. Estava dispuesto con tal arte, que ven\u00eda arematarse en una silla, \u00f3 sitio que ocupava una hermosa ninfa: ven\u00eda \u00e1 emparejar con el balc\u00f3n en donde estava S. M.: ven\u00eda la ninfa (que llamaron del Mediterr\u00e1neo) vestida de n\u00e1car, bordado de perlas, oro y plata y con rrica corona; sembrado el tocado de mucha lazada de plata y helantes de mucho lucimiento: entr\u00f3 el carro con gran magestad, sin que se viera qui\u00e9n ocasionava su mobimiento, y llegando enfrente del balc\u00f3n del Rey desembraz\u00f3 la ninfa de un escudo, en el qual trah\u00eda escrito este cartel de desaf\u00edo.<\/p>\n<p>Cartel de las fiestas (Es de pensar que el texto del cartel haya sido adulterado con alg\u00fan error de copia; pero aun teni\u00e9ndolo as\u00ed en cuenta, este documento escrito para tan gran fiesta resulta notabil\u00edsimo, como muestra del mal gusto literario de la \u00e9poca.)<\/p>\n<p>El lucero maior, arbitro de la luz, alma del mundo, vida del d\u00eda, coraz\u00f3n del cielo, discurriendo incesable, comunica sus raios porque, \u00e1 tiempos, el signo m\u00e1s apartado participe de la magestad de su hermosura. Este, pues, signo felice, aquel instante breve que de corona se corona, desterrando las tinieblas que con su ausencia fueron tristeza y confusi\u00f3n, se viste de alegr\u00eda, cuia ymitaci\u00f3n er\u00f3ica el gran Monarca Phelipe, luciente sol de Espa\u00f1a, mexora; pues discurriendo la esphera de su ymperio, quando se pone entre pa(<em>r<\/em>)das sombras \u00e1 la humildad de Manzanares, amanece \u00e1 la amenidad del Mediterr\u00e1neo, que agrandecido de tanto oriente, con voz de fuego y lengua de agua, le saludan, y para mostrar, qu\u00e1nto su presencia la desbanece \u00e1 Barcelona, precioso engaste de sus ondas y lustre dosel de su Principado, leal dep\u00f3sito de su nobleza inmortal, archivo de su lealtad, magestuosos aplausos afecta infesta guerra, porque \u00e1 su orgullo no haia fiesta que no sea sol, porque \u00e1 su balor no ay lid que no sea fiesta, y as\u00ed en su nombre el animado clar\u00edn de mis labios, \u00e1 quienes da alma la fama, combida \u00e1 V. M. para una fiesta partida, en que balerosos los h\u00e9roes que han de ylustrarla, lidiar\u00e1n qu\u00e1l de las dos opuestas quadrillas defender\u00e1 con m\u00e1s gala, maior destreza y realzado valor; que la maior felicidad de una rep\u00fablica es la asistencia de su Rey.<\/p>\n<p>Acab\u00f3 de pronunciar la ninfa su cartel, y luego, rompiendo el aire sonoros ecos de barios instrumentos, dieron buelta por la plaza con mucho lucimiento y orden, y con el mismo empezaron los de \u00e1 cavallo arromper lanzas en los dos estafermos que estavan dispuestos, uno en cada cavo de plaza, y haviendo roto cada cavallero seis lanzas con gran destreza y balor, dio fin la fiesta con una hermosa y alborozada folla, que concluida, dej\u00f3 S. M. el balc\u00f3n y todos se retiraron \u00e1 sus casas siendo ya la una de la noche.<\/p>\n<p>El domingo, lunes y martes fueron los de las luminarias que en obsequio de S. M. se havlan publicado, y se hav\u00edan dispuesto con tal arte y tal abundancia, que en la calle m\u00e1s angosta, ni en la circunvalaci\u00f3n de la muralla, se ochava menos la celeste antorcha en m\u00e1s luciente d\u00eda. Acompa\u00f1aba \u00e1 tanta luz y magestad el concurso de infinitos bailes, danzas y m\u00e1scaras, con tales demostraciones de bullicio, que parec\u00eda hav\u00eda perdido el juicio la gente. La muralla del mar y torres estava llena de artiller\u00eda, y cada medio d\u00eda y nochecer se disparava: las ocho galeras que hav\u00eda en el muelle respond\u00edan con sus salvas de artiller\u00eda y mosqueter\u00eda, que parec\u00eda una sangrienta batalla. La \u00faltima noche de estas tres, las damas cathalanas sirvieron \u00e1 S. M. con un famoso sarao en el sal\u00f3n del puente de palacio; de donde se deja conocer, que hasta en mujeriles pechos tiene Gathalu\u00f1a valor para rendir obsequios lucidos \u00e1 sus Reies. Gust\u00f3 tanto S. M. destas fiestas, que mand\u00f3 se continuaran dos noches m\u00e1s, y se prosiguieron con tanto lucimiento y regocijo como empezaron. Para el domingo siguiente estavan prevenidas otras justas y fiestas de menor lucimiento, que se executaron en el llano de San Francisco, cuia relaci\u00f3n omito, pues para descrivir tanta grandeza y tanta magestad, es poco capaz mi ingenio, y porque de lo que se sigue se podr\u00e1 colegir qu\u00e1n c\u00e9lebres fueron.<\/p>\n<p>Quiso S. M. dar muestras de su real agradecimiento \u00e1 tanto leal y fino obsequio, que no es incompatible con la Magestad el agradecer, y as\u00ed resolvi\u00f3 salir de m\u00e1scara \u00e1 la Plaza del Born, el d\u00eda martes 18 de 1632, \u00e1 un estafermo que se corr\u00eda en agasajo suio; resuelto el d\u00eda y la hora, concurrieron \u00e1 cavallo todos los de la fiesta \u00e1 la puertecilla secreta del puente de palacio, que era por donde sali\u00f3 S. M. \u00e1 tomar su cavallo: hav\u00edanse dividido en dos quadrillas, cuios caves heran, de la una el conde de Peralada, de la otra el vizconde de Jop: ven\u00edan todos los cavalleros en cuerpo, con calz\u00f3n y ropilla, riqu\u00edsinios vestidos, preciosas joyas y cadenas, lucid\u00edsimas libreas, y numerosos los adrezos de los cavallos; eran los m\u00e1s de plata y oro, con mucha pluma y joya en los sombreros. Congregados todos en la frente del puente de palacio, \u00e1 cosa de las quatro de la tarde bajaron S. M. y el se\u00f1or Infante Don Carlos, ambos bestidos de un mismo modo, cuias galas eran de terciopelo liso, forradas en brocado blanco: vest\u00edan unas sotanillas \u00f3 vaquerillos que davan hasta la rodilla, con sus mangas largas, calz\u00f3n jub\u00f3n y manga justa de brocado, de tres altos, blanco, con ricas joyas y mucho plumaje y cadena, bota negra, los cavallos no ay que descrivirlos, pues nadie ha de dudar que, ellos en s\u00ed, y los ricos adrezos y jaeces correspond\u00edan \u00e1 tanta Magestad. Salieron ambos hermanos con medias mascarillas de terciopelo negro, llevaban doce lacaios vestidos de damasco blanco, guarnecidos con pasamanes de oro de un dedo de ancho, con medias y sombreros blancos, y una pluma en cada uno tambi\u00e9n blanca, y con sus espadas. Es de advertir, que la Diputaci\u00f3n sirvi\u00f3 \u00e1 sus Magostados con las dos galas que lleban, y la librea para los doce lacaios. La orden que se tubo en la marcha fu\u00e9 \u00e9sta: preced\u00edan los clarines, trompetas y menestriles, y luego los dos cavos de las quadrillas; suced\u00edan S. M. y el se\u00f1or Infante su hermano, lado \u00e1 lado, con sus lanzas doradas, precediendo los lacaios de S. M.: despu\u00e9s ben\u00eda el conde y marqu\u00e9s de Liche, y consecutivamente todos los dem\u00e1s, seg\u00fan su orden, adem\u00e1s del de Olivares y Liche hav\u00eda otra parexa de dos grandes, antes que los cavalleros cathalanes. De esta forma, y con gran orden, bajando por la Plaza de Palacio, calle Ancha y Cambios, se entraron en el Born: \u00e9ste estava todo el ventanaje ricamente adrezado, y no menos hermoso de damas. El concurso es indecible. En las azoteas y desbanes hav\u00edan colgado las vanderas de las cofrad\u00edas, que en diversidad de colores formaban hermosa vista. El se\u00f1or Infante cardenal se mir\u00f3 la fiesta baxo una mui clara celos\u00eda, en donde suelen los Virreyes tener sitio en las fiestas. Luego que se entr\u00f3 en la Plaza, sin detenci\u00f3n alguna, corri\u00f3 S. M. la primer lanza al estafermo, con gran gentileza y despejo, el estafermo no ten\u00eda a\u00fan cerrada la visera, y fu\u00e9 suerte no tocarle el Rey: al instante la cerraron, y luego se sigui\u00f3 el se\u00f1or Don Carlos y sucesivamente los dem\u00e1s sin cesar, y en tomando la ocasi\u00f3n el Rey le segu\u00eda su hermano detr\u00e1s, y tubo \u00e9ste el unibersal aplauso, as\u00ed por lo gal\u00e1n como por lo diestro y veloz en las carreras, y mexor romper las lanzas, aventaj\u00e1ndose a todos. Dio fin \u00e9sta con una folla muy lucida, y luego, saliendo por los Cambios, se subieron por Loje (La Lonja.) \u00e1 la muralla, ape\u00e1ndose el Rey en el mismo puesto que hav\u00eda suvido \u00e1 cavallo. Dijese en Barcelona que corriendo el Rey las carreras, molestado de la mascarilla se la quit\u00f3, y que el de Olivares quiso como reprender la acci\u00f3n, y que respondi\u00f3 el Rey: \u00abQue estava entre sus vasallos y que no hav\u00eda reparo,\u00bb y que el de Olivares lo lleb\u00f3 mal; yo no lo vi, sino que se dixo.<\/p>\n<p>Aquella misma noche se tubo un sumptuoso sarao en la Diputaci\u00f3n y asistieron S. M. y dos hermanos, baxo una celos\u00eda mui clara, que se puede decir era lo mismo que si no la hubiera. Despu\u00e9s de muchas hermosas y diestras danzas, con no menos airosos bailes, se repartieron los triunphos \u00f3 prisos del estafermo de aquella tarde. Era el primero una rica cadena, y el que publicava \u00e1 qui\u00e9n se havian de dar dijo en alta voz: \u00e1 la primera m\u00e1scara de mejor lanza y llebando la cadena al Rey, S. M. la mand\u00f3 dar \u00e1 una hija de Don Bautista Roger, dama moza. El sigundo priso era una rica joya, y dixo el corredor \u00f3 pregonero: \u00e1 la m\u00e1scara sigunda, de m\u00e1s gal\u00e1n, present\u00e1ronla \u00e1 Don Carlos, y S. A. la mand\u00f3 llebar \u00e1 Do\u00f1a Cathalina Calvo, tambi\u00e9n mujer moza; los otros dos prisos se dieron \u00e1 cavalleros cathalanes, ygualmente pararon en las damas; con lo que dio fin el sarao, retir\u00e1ndose cada uno \u00e1 su casa.<\/p>\n<p>Al otro d\u00eda, que era mi\u00e9rcoles \u00e1 19 de Maio 1632, se parti\u00f3 el Rey con sus dos hermanos antes del amanecer, sin que casi nadie se diera de su salida: fu\u00e9ronse \u00e1 Monserrate, en donde hicieron noche, y al otro d\u00eda, tomando S. M. y el se\u00f1or Don Carlos la v\u00eda de Madrid, y el se\u00f1or Infante cardenal la de Barcelona, se dispidieron con gran ternura, sig\u00fan se dice, que yo no me hallava hall\u00ed; pero es vien de creer, pues se amaban quanto es decible los tres hermanos. Lleg\u00f3 el se\u00f1or Infante cardenal \u00e1 Barcelona \u00e1 las dos de la noche, haviendo partido de Monserrate \u00e1 las quatro de la tarde.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Aunque mi destino me trujo \u00e1 esfera menor, no me quit\u00f3 el \u00e1nimo de elevarme \u00e1 cosas superiores y \u00e1 tener de ellas natural complacencia y gusto, y as\u00ed llevado de \u00e9sto, descrivir\u00e9, aunque con tosco idioma y nada afectado, los celosos aparejos, majestuosas fiestas, c\u00e9lebres triunfos y generosos afectos con que la lealtad cathalana [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[134],"tags":[1103,1336,1419,1582,1600,1767,2065,2080,2710,3327,3390,3400,3262,4240,4449,4509],"class_list":["post-8403","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cronica-catalana-de-miguel-parets","tag-barcelona","tag-carlos-de-austria-y-austria","tag-catedral-de-santa-eulalia-de-barcelona","tag-conde-duque-de-olivares","tag-consejo-de-ciento","tag-diputacion-del-general-del-principado-de-cataluna","tag-felipe-iv-de-espana","tag-fernando-de-austria-cardenal-infante","tag-joan-sentis-y-sunyer","tag-miquel-parets","tag-mosquete","tag-muelle-construccion","tag-musica","tag-sombrero","tag-valencia","tag-villafranca-del-panades"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/oreneta.com\/libro-verde\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8403","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/oreneta.com\/libro-verde\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/oreneta.com\/libro-verde\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/oreneta.com\/libro-verde\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/oreneta.com\/libro-verde\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8403"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/oreneta.com\/libro-verde\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8403\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/oreneta.com\/libro-verde\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8403"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/oreneta.com\/libro-verde\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8403"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/oreneta.com\/libro-verde\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8403"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}