{"id":805,"date":"1848-06-22T01:00:00","date_gmt":"1848-06-22T01:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/oreneta.com\/libro-verde\/?p=805"},"modified":"1848-06-22T01:00:00","modified_gmt":"1848-06-22T01:00:00","slug":"805","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/oreneta.com\/libro-verde\/1848\/06\/22\/805\/","title":{"rendered":"Octava del Corpus"},"content":{"rendered":"<p>Octava del Corpus<\/p>\n<p>Jueves<\/p>\n<p>SS. CORPUS CHRISTI. <\/p>\n<p>Qu\u00e9 campo mas vasto se ofrece \u00e1 la vista del escritor de costumbres en esta festividad! Mucho tiene que recorrer, muchos puntos que examinar y sobre todo mucho que decir. Asi corra nuestra pluma con la misma rapidez que nuestra vista, que no va poco del decir al ver, por mas que les parezca \u00e1 muchos una misma cosa. \u00a1Las procesiones del Corpus! ah\u00ed es un grano de an\u00eds! La carrera de la procesion, el formar quiz\u00e1 parte de esta, la inauguracion de las costumbres veraniegas, son tres cosas que deben ocuparnos y que merecen cada cual un art\u00edculo separado. Empezar\u00e9mos dando<br \/>\nuna idea de las costumbres del primer dia de la octava.<\/p>\n<p>Es jueves y es fiesta de precepto. La Iglesia celebra este dia con toda solemnidad. Es preciso asistir \u00e1 la funcion de la catedral, y si para ello, lector querido, se te antoja entrar por una de las puertas del claustro, ser\u00e1s espectador de una escena tan estravagante como curiosa.<\/p>\n<p>La fuente de S. Jorge situada debajo de la glorieta del claustro, la hallar\u00e1s engalanada con mil flores de retama y algunos claveles. Una red de mallas de bramante formando un canastillo y guarnecido de cerezas rodea el surtidor, y sostenida por el chorrito que forma, la cascara entera de un huevo, y al rededor de la verja que cierra la fuente, un enjambre de chiquillos divirti\u00e9ndose con el sube y baja del huevo, y esperando el momento en que perdiendo el equilibrio se cae en la red, cuya forma c\u00f3nica le obliga \u00e1 colocarse otra vez sobre el surtidor que vuelve de nuevo \u00e1 elevarle. Un grito agudo entre l\u00fagubre y alegre sucede \u00e1 este lance, que repiti\u00e9ndose \u00e1 menudo , produce una algarab\u00eda que<br \/>\nno cesa en toda la ma\u00f1ana. \u00bfQu\u00e9 alusion puede darse \u00e1 esta costumbre? \u00bfCu\u00e1l es su origen? Es cosa, lector curioso, que no sabemos decirte, y si consignamos aqui esta costumbre, no es mas que para que no te quedes tocando el violon cuando oigas decir en este pais que <em>per Corpus balla l&#8217;ou<\/em>. <\/p>\n<p>Despues del oficio solemne debieran celebrarse las procesiones, pero en esta ciudad como en todo el antiguo reino de Aragon se celebran por la tarde, lo que contribuye muy mucho \u00e1 la animacion que reina en el p\u00fablico, que libre ya de los ardientes rayos del sol, goza \u00e1 la luz del crep\u00fasculo del hermoso aspecto que presentan las calles de la carrera.<\/p>\n<p>Sin embargo no debemos pasar en silencio que en la colegiata y parroquia de santa Ana se celebra la procesion por la ma\u00f1ana; y aunque solo da la vuelta al patio que circuye la iglesia, sin embargo llama la atencion de muchas gentes, y es causa del bullicio que reina al mediod\u00eda en la calle contigua. <\/p>\n<p>A las cinco de la tarde la tropa de la guarnicion se halla ya cubriendo la carrera; la afluencia de gentes en ella es mucha, y los lances \u00e1 que da lugar no son para callados. Ah\u00ed los endilgamos. <\/p>\n<hr \/>\n<p>La carrera de las procesiones<\/p>\n<p>Si tienes la fortuna, lector amigo, de ser todav\u00eda j\u00f3ven \u00f3 de tener el mismo buen humor que si lo fueras, al oir las 5 de cualquiera tarde de las de la octava del Corpus, ponte la levita, encasqu\u00e9tate el sombrero, dale el brazo \u00e1 un amigo de tu humor \u00f3 de tus a\u00f1os, y \u00e9chate \u00e1 recorrer las calles de la carrera y \u00e1 sufrir los estrujones que en medio de sus oleadas te dar\u00e1 de tiempo en tiempo el pueblo ciudadano. No creas que en la carrera de la procesion falte con que divertirte. Las angostas calles de Barcelona estan en tales d\u00edas angost\u00edsimas, merced \u00e1 los asientos que se ponen en las aceras para comodidad de los que quieran sentarse, \u00e9 incomodidad de los que caminan. All\u00ed aparecen los tablones de los carpinteros, salen \u00e1 relucir las sillas que por la ma\u00f1ana se alquilan en las iglesias, los taburetes de las tiendas, los bancos de las tabernas y las tablas de esas antiguas camas pintadas de azul y verde con su faja blanca, restos de la moda del siglo pasado. En cada tienda se forma un anfiteatro con su grader\u00eda que va subiendo h\u00e1cia el techo \u00e1 medida que se aleja de la puerta, y que es ocupado por las muchachas y por los hombres, aunque n\u00f3 indistintamente. En primer t\u00e9rmino aparecen los chiquillos y las ni\u00f1as que se divierten arrojando flores de retama al rostro las muchachas de \u00e1 doce a\u00f1os, y tras ellas las j\u00f3venes casaderas, de las cuales se traspapela alguna entre las ni\u00f1as, no s\u00e9 si para cuidarlas, \u00f3 para ponerse mas \u00e1 tiro de los mozalbetes que pasean la calle. All\u00e1 en lontananza se dejan ver las madres y una que otra vieja que representa la autoridad veladora, y h\u00e1cia el rincon de la tienda se descubre el rostro de los varones, cuya cabeza asoma entre hombro y hombro de aquellas<br \/>\nvenerables matronas. El tendero oficioso y ojialegre procura colocar \u00e1 los convidados en el sitio mas \u00e1 prop\u00f3sito y sobre todo mas visible, y anda afanado poniendo tablas y tablas, \u00e9 invitando \u00e1 entrar \u00e1 cuantos conocidos pasan por la calle, se rie, da caramelos y retama \u00e1 los ni\u00f1os, acomoda \u00e1 las viejas, y sin perjuicio da conversacion \u00e1 los hombres que hablan de pol\u00edtica, y de pagas si son empleados, \u00f3 de contribuciones si tienen que pagarlas. La se\u00f1ora tendera tambien da sus puntadas en eso de distribuir \u00e1 los convidados, n\u00f3 segun el local, sino con arreglo al n\u00famero de los que es preciso acomodar, quepan \u00f3 no quepan; y en los par\u00e9ntesis de este tragin, corre \u00e1 la cocina para que la muchacha vaya deshaciendo el chocolate, y renovando el agua del cubo donde se refresca la limonada \u00f3 la orchata que confeccion\u00f3 la misma mano de la se\u00f1ora tendera, la cual va tan emperegilada y recompuesta como el dia en que satisfizo con el himeneo las leg\u00edtimas ansias del ciudadano tendero. Pasar la procesion por casa es un acontecimiento c\u00e9lebre; el dia en que eso sucede es un dia notable, se piensa en el con un mes de anticipacion, se discute en conferencia matrimonial \u00e1 qui\u00e9n se convidar\u00e1, se delibera acerca del refresco y de la variedad de bebidas, \u00f3 de si ser\u00e1 eso del azucarillo con un vaso de agua antes del chocolate, cual si para tomar chocolate fuese preciso llenarse el est\u00f3mago de agua. Y aun suele haber acaloramiento en esas discusiones, porque la esposa quiere gastar mucho, y el marido nada, so pretesto de los tiempos, cual si en el mundo hubiese habido algun tiempo en que fuese cosa buena dar un refresco. <\/p>\n<p>Sigues, lector amigo, la carrera, y \u00e1 cada paso te convidan con un asiento por dos \u00f3 tres cuartos, en cuyo asiento has de aguardar una hora, haciendo rostro \u00e1 los empujones de la multitud de barbiponientes que mirando \u00e1 los balcones andan de medio lado pis\u00e1ndote y cay\u00e9ndose casi encima de tu cuerpo. All\u00ed podr\u00e1s tomar asiento al lado de una vieja que te habla de las procesiones de tiempos pasados, \u00f3 puedes elegirlo cerca de la j\u00f3ven en donde has de aguantar la porrada de los que pasando le echan una flor, y acaso se rien de t\u00ed comparando tu rostro con el de la ni\u00f1a que tienes al lado. Por todas partes chiquillos que gritan, otros que se meten entre las piernas de los paseantes, ac\u00e1 se pelean dos mugeres por un asiento, all\u00ed ri\u00f1en veinte de ellas con un hombre que quiere pasar h\u00e1cia una bocacalle obstruida por los bancos, atraviesa y grita el valenciano del agua de limon, ac\u00e1 se levanta en alto una silla, luego cruza por delante de tu cara una tabla que ha de ser colocada en la acera de enfrente, todos gritan, las gentes se llaman sin verse, y entre tanto cae retama, y por retaguardia empujan \u00e1 los que siguen la carrera porque llegan los gigantones, y todo es ruido y apretura.<\/p>\n<p>En la carrera de las procesiones se ve el plantel femenino que ha de sustituir \u00e1 las mugeres de oga\u00f1o, y esto da lugar \u00e1 reflexiones acerca de si degenera \u00f3 n\u00f3 la especie humana. El barbilindo citado ya por la esquisita pasa por la calle, levanta los ojos y vuelve \u00e1 pasar, recogiendo una mirada descendida desde un primer piso, \u00f3 tal vez una hoja de retama soltada como de casualidad para que venga \u00e1 caer sobre el sombrero. En fin los soldados de caballer\u00eda andan ya tan cerca que no es posible aguantar en la calle, y al que no tom\u00f3 asiento no le queda mas recurso que apretarse en la bocacalle<br \/>\n\u00f3 colarse en una tienda. <\/p>\n<p>Aqui termina la carrera, y comienza lo que te dir\u00e1, lector mio, el art\u00edculo siguiente. <\/p>\n<hr \/>\n<p>Procesion del dia del Corpus. <\/p>\n<p>En otros tiempos cuando estaban organizados los gremios, se veian desde por la ma\u00f1ana sus estandartes \u00f3 guiones desplegados colgando de su asta puesta horizontalmente en la ventana \u00f3 balcon de la casa de los respectivos mayorales \u00f3 prohombres. En aquella \u00e9poca que, por haberla<br \/>\nalcanzado nosotros, no podemos menos de recordar consignando la costumbre en el A\u00f1alejo, era cosa de ir \u00e1 la catedral \u00e1 las cinco de la tarde del dia del Corpus \u00e1 presenciar el arreglo de la procesion. A los pies de la iglesia los concejales obreros segun el ceremonial, llamaban por el \u00f3rden se\u00f1alado la bandera de de cada uno de los infinitos gremios que en esta ciudad se hallaban establecidos, y no pareciendo \u00e1 la tercera vez que era llamada, se conminaba al gremio con una multa. Era cosa de ver los trages que vest\u00edan algunos de los que formaban el acompa\u00f1amiento de estos enormes estandartes:<br \/>\nfraques prestados, corbatas colosales, y sobre todo el mosqueador (<em>ventall<\/em>) de paja, guarnecido de bald\u00e9s plateado con flores de seda deshilacliada. En el dia ha desaparecido todo este aparato, asi como la costumbre de querer vestir un trage que mal sentaba con las maneras y aire de<br \/>\nque lo vestia; porque en el d\u00eda \u00bf qui\u00e9n no ha contraido ya las maneras y el aire para vestir un frac \u00f3 una levita? \u00bfy qui\u00e9n no cuenta ya el frac y la levita entre las prendas de su vestuario?<\/p>\n<p>No nos ocupar\u00e9mos del ceremonial antiguo donde figuraban tantos gremios y tantas comunidades religiosas; dejemos \u00e1 aquellos tiempos lo que tuvieron de verdad, y ocup\u00e9monos de lo que vemos en los nuestros. Tampoco queremos relatar aqui el \u00f3rden con que va dispuesta la procesion, porque no nos incumbe, al paso que fuera redundancia, pues due\u00f1o es el lector de examinarlo por s\u00ed mismo, y est\u00e1 demasiado \u00e1 la vista para que llamemos la atencion sobre el particular. Baste decir que la procesion que celebra la Sta. iglesia catedral es tan distinta de las que se celebran durante la octava, que no fuera razon tomarla por tipo de las dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Sale la procesion \u00e1 las 5 de la tarde precedida de los gigantones y timbaleros, abri\u00e9ndose paso por entre el gent\u00edo que ocupa las calles de la carrera, y dominando aquel bullicio se oye la voz de la que vende flores de retama, y la del chiquillo que vende mosqueadores de carton y ca\u00f1a: los vecinos colocan colgaduras en los balcones y ventanas. Llega la procesion: \u00e1 las cruces de las parroquias<br \/>\ny de algunos conventos, siguen las comunidades de presb\u00edteros entonando con toda solemnidad el himno con que se saluda la hostia consagrada. Los fuertes de la plaza anuncian con el estruendo de los ca\u00f1ones que el Sant\u00edsimo ha salido del templo. Levanta el concurso un confuso rumor que bien puede traducirse por un respeto religioso: las voces de mando de los gefes del ej\u00e9rcito se dejan o\u00edr entre aquel bullicio. \u2014 \u00a1Rindan! au:\u2014las bandas de tambores y las m\u00fasicas militares rompen la marcha real: descubierta la cabeza rinde el soldado las armas y mira impasible las ense\u00f1as, que en ningun tiempo sufre ver abatidas, desplegadas \u00e1 los pies del Santo de los santos que aparece con todo el esplendor de su grandeza entre nubes de oloroso incienso. Dobla el pueblo la rodilla para adorarle; y si la mal llamada despreocupacion de nuestros tiempos induce \u00e1 algun esp\u00edritu altivo \u00e1 no inclinar su cabeza, la indiferencia misma del p\u00fablico no deja de ser un castigo el mas significativo de su irreverencia, Los individuos del cuerpo municipal llevan las varas del palio, y cierran la procesion<br \/>\nlas autoridades locales. Cuando el Sant\u00edsimo llega \u00e1 la vista de algun punto militar, y cuando entra de<br \/>\nnuevo en el templo, le saludan los fuertes con las salvas de ordenanza. <\/p>\n<p>La tropa desfila y vuelve \u00e1 sus cuarteles: ningun lance ha obligado \u00e1 la autoridad \u00e1 hacer uso de las medidas que tiene dispuestas para prevenirlo, la carrera queda despejada, y el piso de las calles sembrado de flores de retama, que con el continuado pisoteo exhalan muchas veces un olor nada agradable. Las casas de la carrera se ven iluminadas; sus due\u00f1os ofrecen bebidas y refrescos \u00e1 la concurrencia. Una polca, un rigodon, un valz improvisados despues de un sorbete, el brillo de las luces, el calor de la estacion, son cosas capaces de hacer salir los colores al rostro de color mas quebrado,<br \/>\ny de empaparlo en sudor como se empapa en agua el azucarillo que se toma para suavizar la sequedad<br \/>\nde la garganta.<\/p>\n<p>Los que no asisten \u00e1 alguna de estas reuniones pasan lo restante de la noche en la rambla de capuchinos, sitio destinado para el paseo nocturno de verano, que se inaugura en el dia de hoy, y que ofrecemos bosquejar mas adelante y en lugar mas \u00e1 prop\u00f3sito; pues por ahora deben llamar nuestra atencion las costumbres propias de la octava del Corpus. Si esta festividad es muy alta y el calor aprieta, quiz\u00e1s empieza el paseo algunos dias antes; pero esto es de hecho, porque de derecho le pertenece al dia del Corpus su inauguracion con toda la solemnidad, lujo y estrujones consiguientes.<\/p>\n<hr \/>\n<p>Procesiones de la octava del Corpus. <\/p>\n<p>Estas procesiones tienen un car\u00e1cter enteramente distinto del de la que celebra la Sta. iglesia catedral, como hemos dicho en el art\u00edculo anterior. Ni son los gremios los que asisten, ni todas las comunidades se reunen para celebrarlas, ni la tropa de la guarnicion cubre la carrera, ni se encarga el cuerpo municipal del palio. Los gigantones es lo \u00fanico que no sufre alteracion; y en estas como en la primera procesion abren la marcha las <em>trampas<\/em>, es decir los timbaleros, (v\u00e9ase el art\u00edculo<br \/>\nde la v\u00edspera del corpus ) que no hacen mas que cambiar de color; y en estas procesiones mas que en la primera se ven atacados por los tiros de flores de retama de los traviesos chiquillos que invaden los bancos de la carrera. La guarnicion solo da una guardia de honor para acompa\u00f1ar al sant\u00edsimo Sacramento, los obreros de la parroquia encargan el palio \u00e1 algunos parroquianos de mas nota, y en union con el cura p\u00e1rroco y con el objeto de hacer mas lucida la procesion, ofrecen un pendoncito \u00e1 un colegio \u00f3 \u00e1 un hijo del concejal parroquiano, y el pendon principal \u00e1 alguna de las autoridades<br \/>\nciviles \u00f3 militares, \u00f3 al gefe de algun cuerpo de la guarnicion.<\/p>\n<p>La obligacion de los favorecidos es la de convidar \u00e1 sus amigos, teniendo en cuenta que es mengua que el acompa\u00f1amiento no corresponda \u00e1 la categor\u00eda del pendonista. Desde luego es preciso que busque una m\u00fasica militar que le acompa\u00f1e, y contribuya con un repertorio de piezas escogidas al mayor lucimiento de la procesion. Para el convite no es preciso devanarse los sesos, pues es sabido el formulario de las targetas:<\/p>\n<blockquote><p><em>F. N. caballero etc. etc&#8230; nombrado<\/em> pendonista <em>para la procesion t&#8230;.. espera le acompa\u00f1e U en ella; con lo cual, \u00e1 mas de hacerle un particular favor, contribuir\u00e1 al mayor lucimiento de tan religioso acto.<\/p>\n<p>Sr. D.<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p>B\u00fascanse luego los dos que deben llevar los cordones: otro compromiso. Se consulta, y se halla al cabo un medio de quedar bien con todos los que pudieran tomar \u00e1 desaire el menor olvido. Se vencen dificultades y se ha llamado \u00e1 un repostero para que confeccione el refresco.<\/p>\n<blockquote><p>Res\u00famen.<br \/> <br \/>\nEsquelas de convite, <br \/>\nM\u00fasica militar, <br \/>\nCompromisos, <br \/>\nRefresco, <br \/>\nIncomodidad,<\/p><\/blockquote>\n<p>suman 8000 quebraderos de cabeza que solo pueden tolerarse en gracia de tan religioso acto. <\/p>\n<p>Esto por lo que hace al favorecido por los obreros y p\u00e1rroco, que en cuanto al j\u00f3ven de buen tono favorecido por el pendonista debe procurarse tres \u00f3 cuatro hachas de cera; y si no es militar y en consecuencia no tiene asistente, \u00f3 siendo paisano no tiene criado, debe buscarlo y hacer que se vista con la correspondiente decencia. Debe ir \u00e1 la procesion bien peinado y mejor dispuesto, con la mano de la acera apoyada en la parte posterior de la cintura, y con la opuesta llevar el hachon, que debe quebrar por el medio y hacer que se corra lo mas que sea posible, y debe cambiar de hacha \u00e1 cada momento, y gastar la media docena que el criado lleva. <\/p>\n<p>Otro tipo se halla en las procesiones, y es el que toma el buen tono por la parte mas dulce, y embrazando su bien acepillado sombrero, lleva la copa llena de caramelos que distribuye \u00e1 discrecion entre los amigos y conocidos, y amigas y conocidas que baila al paso. Este tipo tiene algunas modificaciones, y no pocas veces se viene \u00e1 la procesion sin sombrero, y entonces lleva la provision de dulces en un pa\u00f1uelo que cuelga del brazo. No tiene criado y por esto no lo lleva, y lo mas que hace es hacer que le siga el aprendiz de su taller. Tampoco se jacta de pr\u00f3digo haciendo correr el hacha, pero habla con todos los que miran la procesion en los bancos, chamusca la cola \u00e1 todos los perros que pasan, y permite \u00e1 algunos p\u00edlletes que vayan sorteando los movimientos que al andar se da al hachon, \u00e1 fin de recoger la cera que en el p\u00e1bilo se derrite. <\/p>\n<p>Una particularidad ofrecen estas procesiones, y son los ni\u00f1os \u00f3 ni\u00f1as de 6 \u00e1 10 a\u00f1os que asisten \u00e1 ellas vestidos de san Miguel, san Juan, santa Magdalena, y sobre todo de santa Filomena. El san Juan va seguido de un corderito bien encintadito (y no somos escrupulosos, que por tal lo tomamos aunque sea carnero). \u00c1 todos estos chiquillos los acompa\u00f1an unos mozuelos de \u00e1 16 a\u00f1os, que al fin de la carrera tiene que cargar con el santo y la peana. <\/p>\n<p>La procesion ha regresado \u00e1 su iglesia. Las calles de la carrera quedan como hemos descrito en el art\u00edculo anterior. En las casas de los particulares se sirven refrigerios segun la posibilidad de su due\u00f1o, y se improvisan bailes al son del piano, y cuando no , hay el recurso de Barcelona: dar unas vueltas por la Rambla. <\/p>\n<p>Falta ahora dar al forastero noticia exacta del n\u00famero de procesiones que se celebran en esta ciudad, y de sus particularidades. Las procesiones salen \u00e1 las 6 de la tarde inmediatamente despues de haber reservado en la catedral. Hemos hecho especial mencion de las que se celebran el jueves, y con ellas debe suponerse que encabezamos la lista. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Octava del Corpus Jueves SS. CORPUS CHRISTI. Qu\u00e9 campo mas vasto se ofrece \u00e1 la vista del escritor de costumbres en esta festividad! Mucho tiene que recorrer, muchos puntos que examinar y sobre todo mucho que decir. 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