{"id":723,"date":"1848-02-07T15:36:35","date_gmt":"1848-02-07T15:36:35","guid":{"rendered":"https:\/\/oreneta.com\/libro-verde\/2000\/02\/07\/723\/"},"modified":"1848-02-07T15:36:35","modified_gmt":"1848-02-07T15:36:35","slug":"723","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/oreneta.com\/libro-verde\/1848\/02\/07\/723\/","title":{"rendered":"Los bailes de buen tono"},"content":{"rendered":"<p>Cuando te describimos, querido amigo del A\u00f1alejo, un baile particular, quisimos hablarte de un baile casi casi de familia, de una reunion de franqueza en que campea la sencillez sea en los trages, sea en el adorno de la sala, sea en la totalidad de la fiesta. Pero adem\u00e1s de esos bailes hay otros que no son particulares, ni quien los da los llama de etiqueta, ni tienen rigurosamente hablando un nombre propio, pero que se ha convenido en llamar <em>bailes de buen tono<\/em>. Pocos son en verdad los que de esta clase se dan en Barcelona en la \u00e9poca actual: en a\u00f1os anteriores eran mas frecuentes, pero entonces no ten\u00edamos otras goller\u00edas que por lo menos equivalen \u00e1 todos esos bailes.<\/p>\n<p>Los de buen tono tienen una tinta muy diferente de la viste, oh lector, en uno particular, y por lo mismo exigen otros preparativos por parte de los concurrentes. Indicarte el trage de tales bailes es imposible porque varian \u00e1 merced de la moda; y sin pecar contra ella son mas \u00f3 menos ricos segun el humor, la categor\u00eda, el gusto y la reputacion de elegante con que se honra cada uno de los asistentes. Siempre es cosa de lujo en las se\u00f1oras, mas n\u00f3 en nosotros, porque los varones hemos tenido el gran talento de aplicar el frac negro para un entierro, para un baile, para un paseo, para una visita de etiqueta y para todo. Es nuestro frac la sal que entra en todos los guisos. Con ese frac y con cuatro atenaceamientos de pelo en el salon de Alsina, \u00fa otro de los compa\u00f1eros mart\u00edrizadores de las cabezas, est\u00e1s, lector amigo, casi casi arreglado para el baile de buen tono.<\/p>\n<p>En cuanto \u00e1 las se\u00f1oras ya es otra cosa. Ah\u00ed entra la modista como personage muy principal, y \u00e1 su lado y disput\u00e1ndole el primer puesto aquel mismo Alsina \u00f3 alguno de sus dignos cofrades, encargados de convertier en canastillos, en escarola, en abanico, en ave \u00f3 en pez la cabellera de la linda elegante, la cual sabe que el peinado es pieza de ex\u00e1men en un baile de este g\u00e9nero. A esos bailes has de ir en carruage, y si eres hembra, mira por Dios c\u00f3mo te sientas, porque de no tomar precauciones, vas \u00e1 entrar en el salon con el vestido aplastado, cosa que nadie perdona, ni puede en buena elegancia perdonarse.<\/p>\n<p>Antes de llegar al salon del baile se sube la escalera guarnecida de macetas con flores, y se pasa por piezas en donde se deja el abrigo, se estira un poco el vestido, se arregla la cinta, se pasea la mano por el pelo, y de paso se echa una ojeada al espejo como quien no lo piensa. Ya est\u00e1s en el baile de buen tono: en el salon preparado para bailar hay una iluminaci\u00f3n que deslumbra y embellece, espejos que reproducen cien veces una luz misma, y que sirven para estudiar en ellos una postura graciosa, y para mirar con achaque de componer una flor, hasta qu\u00e9 punto la danza ha dado color al rostro; una blanda y dulce alfombra que hace el andar descansado y agradable, una atm\u00f3sfera embalsamada por una multitud de esencias, cuya combinacion produce ese aroma de baile de buen tono que solo en esa clase de bailes se nota; anchos y muelles canap\u00e9s, hoy divanes, hechos mas bien para tenderse que para sentarse; un ambiente tibio que no acalora pero estimula; todo parece ba\u00f1ado con una tinta fria y delicada que da blancura y morbidez al rostro p\u00e1lido, y modera el fuego del rostro encendido; suena una orquesta que anima al baile y hace recordar las delicias del teatro; all\u00ed las se\u00f1oras son tratadas con atenciones esquisitas, y los hombres apuestan \u00e1 cu\u00e1l ser\u00e1 mas galante, mas fino, mas almibarado: segun la danza que se ejecuta los dos sexos estan tan inmediatos que el aliento comunica el fuego que arde en el corazon de unos y otros; el entusiasmo pasa por todos como un contagio; el hablar es dulcemente solapado, y solo muy de lejos deja traslucir el intento del que pretende y el efecto que causa en la que oye; all\u00ed se dan y reciben miradas fugitivas que \u00e1 veces matan, dan la vida \u00e1 veces y siempre taladran la carne hasta clavarse en el corazon: en tales bailes es frecuente ver \u00e1 un hombre que desde un \u00e1ngulo de la sala, fijo cual una estatua y con los ojos clavados como los de un retrato, sigue los movimientos de una se\u00f1ora y hasta oye sus palabras y lee dentro de su alma: ese es un amanta zeloso que espia un desliz para levantar una tempestad en el corazon de la espiada. Hay all\u00ed quien en vano procura que no aparezcan en su rostro las se\u00f1ales de la desesperacion, del deseo de vengarse, de la sarc\u00e1stica alegr\u00eda, de la esperanza anhelante \u00f3 de la martirizadora impaciencia. En ese baile, lector amigo, creer\u00e1s de pronto que todo el mundo se divierte, y sin embargo no es asi: con ese ambiente no pocas veces se respira un veneno fatal que mata el corazon; all\u00ed se pierde \u00e1 menudo la tranquilidad del interior, las pasiones se desenvuelven con \u00edmpetu, se gastan aprisa aprisa, y el alma se prepara para ese aburrimiento, ese cansancio, ese fastidio de la vida que es una muerte lenta.<\/p>\n<p>En las grandes ciudades necesitamos todo eso, no ya para divertirnos, sino para probar si nos divertir\u00e9mos. De esos bailes salen corazones lacerados, salen zelosos, salen burlados, salen tranquilidades turbadas, y aunque no falta quien salga divertido, corto es el n\u00famero de los que forman esa falange.<\/p>\n<p>Ese salon que te hemos descrito es la escena principal del baile de buen tono; pero hay dos escenas de otro g\u00e9nero que no son para omitidas. La una es el ambig\u00fa, esto es, el cuarto donde de antemano se han dispuesto los manjares y las bebidas con que la casa obsequia \u00e1 los convidados. Desde las sencillas bebidas que hallas comunmente en los caf\u00e9s, hasta la riqueza de una mesa bien puesta, todo entra en la jurisdiccion del ambig\u00fa; por consiguiente lucen en \u00e9l todas las delicadas y art\u00edsticas confecciones del repostero, del confitero y del licorista. Liza es esa sumamente vasta en donde puede campear la mas estremada sencillez \u00f3 desplegarse el mas esquisito lujo; es el lugar donde cabe ostentarse mejor la riqueza y el gusto de la casa, y suele reputarse por el term\u00f3metro segun el cual se grad\u00faa el tono del baile. All\u00ed sin embargo no se come, se cata, se prueba, se gusta; pero se bebe, porque el natural calor que se desenvuelve en el baile hace indispensable ese refrigerio.<\/p>\n<p>Otra escena falta que ver en un baile de buen tono. All\u00e1 en el centro de un cuarto algo apartado del salon, se ve una mesa rodeada de individuos de distintas edades puestos unos en pie y sentados otros. All\u00ed se juega. Hasta hace pocos a\u00f1os el juego casi de r\u00fabrica era el <em>monte<\/em>: hoy eso no est\u00e1 de moda y se juega al <em>\u00e9cart\u00e9<\/em>, juego que tiene poqu\u00edsimos lances, y en que el azar entra \u00e1 lo menos por las tres cuartas partes. Lo ejecutan dos solas personas, pero es crecido el n\u00famero de los que apuestan \u00e1 favor de cada una de ellas; de suerte que los jugadores vienen \u00e1 ser muchos y pueden ser cuantos quieran. All\u00ed pasa el dinero del bolsillo de uno al de otro con una prontitud grand\u00edsima; y es in\u00fatil que intentes adivinar por el rostro de los jugadores cu\u00e1l es el que pierde y qui\u00e9n el que gana, porque el buen tono ha resuelto, que el enfadarse si se pierde y el alegrarse si se gana sea una prueba evidente de mala educacion; de modo que si se empez\u00f3 riendo, es indispensable saludar con una risotada cada moneda que sale de tu poder, y si comenzaste \u00e1 jugar con mal humor, no es dable reirte aunque vaya \u00e1 parar \u00e1 tus manos el dinero de toda la compa\u00f1\u00eda: eso seria de mal tono. En otras mesas se juega al tresillo; mas como aquello es mas tranquilo y lento, la mesa del gabinete es la mas animada. Apesar de esto, si vas preguntando uno por uno \u00e1 los jugadores, todos te dir\u00e1n que juegan para entretenerse y ninguno con \u00e1nimo de ganar.<\/p>\n<p>Hay tambien en esos bailes una porcion de personas que no hacen nada; ni bailan, ni juegan, ni obsequian \u00e1 las se\u00f1oras; nada, van al baile porque es de buen tono ir \u00e1 ese baile de tono, y quedan satisfechos con pagar ese tributo \u00e1 la moda. \u00a1Qu\u00e9 quieres, lector amigo! La moda es el tirano mas tirano del orbe. Un hombre de sociedad debe ver alguno de esos bailes, porque son una grande escuela del mundo en donde no pasa un minuto sin que el buen observador pueda tomar una leccion, que tarde \u00f3 temprano le servir\u00e1 en el discurso de su vida.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando te describimos, querido amigo del A\u00f1alejo, un baile particular, quisimos hablarte de un baile casi casi de familia, de una reunion de franqueza en que campea la sencillez sea en los trages, sea en el adorno de la sala, sea en la totalidad de la fiesta. 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