{"id":719,"date":"1848-02-04T14:53:49","date_gmt":"1848-02-04T14:53:49","guid":{"rendered":"https:\/\/oreneta.com\/libro-verde\/2000\/02\/04\/719\/"},"modified":"1848-02-04T14:53:49","modified_gmt":"1848-02-04T14:53:49","slug":"719","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/oreneta.com\/libro-verde\/1848\/02\/04\/719\/","title":{"rendered":"Los bailes particulares"},"content":{"rendered":"<p>N\u00f3 precisamente en este dia, pero s\u00ed desde los primeros del mes suelen darse en algunas casas bailes particulares, costumbre que ha sufrido un gran golpe desde la institucion de los casinos. Mas como aun no est\u00e1 del todo perdida, seria un robo hecho \u00e1 nuestros lectores, no decirles cuatro palabras acerca de esos bailes, los cuales \u00e1 pesar de la mudanza de los tiempos, conservan un car\u00e1cter especial que perder\u00e1n muy tarde \u00f3 nunca. Danse los bailes particulares en una sala de regulares dimensiones, no siempre profusamente iluminada, con sillas \u00e1 la redonda, y con la a\u00f1adidura muchas veces de un tabladito en la testera para colocar \u00e1 los m\u00fasicos. El que crea que todos los que van \u00e1 esos bailes se divierten no est\u00e1 en lo cierto, y si alguno se figura que todos van con el objeto y con la esperanza de divertirse, tampoco entiende del negocio una palabra. Los maridos, por ejemplo, ni van para divertirse ni lo han so\u00f1ado siquiera, pues aun cuando el baile de suyo fuese capaz de proporcionarles ese bien, se lo convierte anticipadamente en amargura y espinas el presupuesto que quince dias antes les presenta la se\u00f1ora esposa, del gasto que esa funcion hace necesario. Las madres no se divierten tampoco, por varias causas que ellas saben perfectamente. Suelen las tales ocupar en la sala el primer t\u00e9rmino, y aunque las mas preferirian indudablemente estar en la cama, han hecho el sacrificio de ir al\u00e1 para que les diviertan las hijas, y con el objeto de ver si la tinta que las luces derraman en los rostros de las ni\u00f1as, el calorcito de la sala, el olor de las esencias y los demas alicientes que por all\u00ed revolotean, emboban \u00e1 este \u00f3 al otro hombre de bien, que le vendria \u00e1 la rapaza como \u00e1 nosotros cincuenta mil compradores del A\u00f1alejo. Esas madres son aquellas ya maduras y que estan fuera de combate, las cuales no abandonan la silla en toda la noche, murmurando un rato, quej\u00e1ndose mutuamente de sus dolencias, contando partos y amamantamientos, y no perdiendo de ojo \u00e1 la muchacha, porque todav\u00eda recuerdan las cosas que les dijeron en los bailes de su tiempo, y las travesuras de que fueron testigos si n\u00f3 actrices. Esta respetable porcion de los concurrentes la reputan por cosa que est\u00e1 de sobra todos los que bailan y muchos de los que miran.<\/p>\n<p>Dando vueltas al rededor de la sala y por entre las sillas, cual si anduvieran buscando alfileres, andan una porcion de solterones con las manos metidas en las faltriqueras, espiando momentos de descuido, dando conversacion \u00e1 casadas que ni son j\u00f3venes ni viejas, haci\u00e9ndose del ojo con solteras, embaucando madres y discurriendo malicias y picard\u00edas. Esa es la plaga de todos los bailes; gente da\u00f1ina que no toca sin tiznar y que no pocas veces empa\u00f1a cuando respira. Esos son diablos que corren sueltos toda la vida para recoger todo lo que anda perdido, y perder mucho de lo que estaba encontrado.<\/p>\n<p>En el centro de la sala bulle una multitud de jovencitos de poca edad y poca malicia, que baila, y baila porque oye m\u00fasica, que dice algun requiebro mal combinado y peor oportuno, que suda y se afana y hace gala de las buenas piernas, que despues de dos docenas de piruetas se queda contento como si hubiese puesto una pica en Flandes, y rematada la funcion se va \u00e1 casa \u00e1 dormir el cansancio, so\u00f1ando toda la noche tan sin sustancia como obr\u00f3 durante el baile. Esos son los pastores que punzan de lejos al toro para que salga movido \u00e1 la plaza, donde la cuadrilla, que son los se\u00f1ores camastrones, le plante una banderilla, pica \u00f3 estocada tal que venga \u00e1 caer \u00e1 sus pies. Las muchachas por su parte alegritas y medio sudadas, y riendo y saltando y hechas \u00e1 las flojas armas de los danzantes no saben defenderse contra los empujes de aquellos perillanes, y suelen meterse en atolladeros tales, que han de tenerlo \u00e1 gran fortuna si salen con lodo \u00e1 la rodilla.<\/p>\n<p>All\u00e1 en lontananza ocupan y obstruyen la puerta de la sala una muchedumbre de hombres de diversas edades y condiciones, que ni osan adelantarse ni saben hacerse atras; contemplan n\u00f3 lo que pasa en la sala, sino en un solo punto de ella, danda \u00e1 Barrab\u00e1s no pocas veces el baile y \u00e1 todos los que por \u00e9l andan. Tal vez haciendo un esfuerzo sobre s\u00ed mismos se retiran por un momento, mas un poder irresistible los trae de nuevo \u00e1 ver sus duelos, y \u00e1 desear que vuelen las horas para sacar la hacienda de peligro. Esos pr\u00f3jimos son maridos, cuyas mugeres rodeadas \u00e1 veces de cuatro \u00f3 seis camastrones, estan como piojo en costura, sin que los ojos del centinela puedan atravesar el espesor de los cuerpos enemigos para conocer el estado de defensa en que se halla la plaza. Es verdad que si los espugnadores lo advierten suelen hacerse atr\u00e1s \u00e1 fin de no inspirar sospechas; mas entonces un marido prudente, un marido del siglo XIX echa \u00e1 correr dejando el campo libre:  no se diga que conoce los zelos, \u00f3 no se esponga \u00e1 que la muger le reconvenga con que no tiene confianza en ella. Vuelve la espalda, y antes de dar dos pasos, la plaza est\u00e1 otra vez sitiada, y la van estrechando por todos lados, disput\u00e1ndose los sitiadores el honor del asalto. Y entre tanto el marido anda por la antesala hablando con otro compinche, \u00e1 quien le pasa lo mismo. Asoma el esposo las narices y despejan, despeja el esposo y vuelven \u00e1 la carga, y asi andan jugando toda la noche al escondite, y la cosa para en lo que para, que eso no puede ponerse nunca en claro, ni es menester tampoco.<\/p>\n<p>Alguna de esas esposas no tiene todav\u00eda las piernas en secuestro, y si bien ha dicho \u00e1 mas de cuatro solicitantes que por entonces no deseaba bailar, tanto la hostigan que para no hacerse ridicula (escusa muy socorrida), apechuga con el galan, n\u00f3 sin haber antes pedido por se\u00f1as licencia al esposo que contin\u00faa de portero, y que ni se la di\u00f3 ni tuvo resolucion para neg\u00e1rsela. Enr\u00e9dase en el wals, porque es un wals lo que se baila, y aunque el marido ha ido siguiendo el movimiento por un buen rato, al fin tantas parejas se interponen que mi hombre ha perdido la pista, y abandona la atalaya supliendo con la imaginacion lo que no atisban los ojos.<\/p>\n<p>En esos bailes no suele jugarse, que esto es goller\u00eda reservada para los bailes de gran tono. No habiendo pues el tapete verde, la cosa contin\u00faa con las mismas variaciones dichas, hasta que las madres cansadas de lidiar con las hijas, de sacar todos los relojes, de luchar con el sue\u00f1o, de temer el mal humor y de ver la impaciencia del marido, se pronuncian en retirada, alborotan el cotarro, y hacen que su ejemplo sirva de hincapi\u00e9 para las menos atrevidas. Entonces van desfilando todos los danzantes y mirones, y las se\u00f1oras de la casa estan ya en la antesala y despiden una por una \u00e1 las concurrentes, y se van trayendo capas y pa\u00f1olones, y los galantes mancebos las acomodan en las espaldas de las madres, y despues en las de las hijas, y pillan el brazo mas hermoso que pueden para ayudar, n\u00f3 \u00e1 bajar, sino \u00e1 enredarse y \u00e1 tropezar por la escalera, y suelen probar el estrangis de un apretoncillo que no pasa de ah\u00ed si no recibe contestacion, y que se hace mas significativo si la ha merecido. Llega la comitiva \u00e1 la calle, t\u00e1pase la boca todo el mundo, y dando mas de mil buenas noches, y ahures, y \u00e1 los pies de Vds., y beso \u00e1 V. la mano, y vaya V. con Dios, y para servier \u00e1 V., y hasta ma\u00f1ana, y \u00e1 Dios, y ahur, y vaya V. enhorabuena, y voces, y griter\u00eda, y bullicio, y risotadas y otras cosas que todos saben; se desbanda la cuadrilla, cual vuelo de p\u00e1jaros cuando oyen un escopetazo inmediato al \u00e1rbol en que estaban posados.<\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9n es capaz de seguir \u00e1 todas esas guerrillas en que acaba de desplegarse la reunion entera del baile? \u00bfC\u00f3mo referir las diversas conversaciones que se empiezan, el distinto humor de cada persona, los diferentes efectos que en cada una de ellas ha dispertado la escena en que desempe\u00f1aron el papel de mirones, de actores, de actrices, de personages que no hablan \u00f3 de sacasillas? Algunos critican \u00e1 los concurrentes y \u00e1 los amos de la casa en pago de haber tenido gasto y molestias para divertirlos; anal\u00edzase el trage de las se\u00f1oras, desci\u00e9ndese \u00e1 averiguar de d\u00f3nde saca el marido el dinero para costearlo, h\u00e1blase de lo amartelado que Pedro estaba junto \u00e1 Bernarda, sup\u00f3nense relaciones que nunca ha habido, disc\u00fatese qu\u00e9 razon tuvo Joana para no ser de la partida, estr\u00e1\u00f1ase la presencia de fulanita no estando fulando, se discurre acerca de la conducta de se\u00f1oras y de hombres, se tijeretea \u00e1 todo triquitraque, se muerde \u00e1 diestro y \u00e1 siniestro, se reniega de tales diversiones; un amigo dice \u00e1 oto en secreto la conquista que ha comenzado, y este refiere el estado de la que ha venido \u00e1 continuar: lam\u00e9ntase aquel de que no habia cosa de provecho, unos van cansados, fastidiados muchos, indiferentes no pocos, y es gran fortuna si entre todos no hay quien se queje de la p\u00e9rdida del sombrero que se ha llevado un tempranero, dej\u00e1ndolo otro mugriento y angosto hasta el punto de no cubrirle media cabeza. Y unos por babor, otros por estribor, estos por la proa y por la popa aquellos, siguen la derrota de costumbre y van \u00e1 dar fondo \u00e1 casa, tal vez desmantelados, tal vez con aver\u00eda gruesa, tal vez haciendo agua, tal vez sin mas \u00e1ncora que la de la esperanza. Ll\u00e9gase \u00e1 casa, cenan de requiem, y se tienden en una buena \u00f3 fementida cama, y tengan vds. muy buenas noches.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>N\u00f3 precisamente en este dia, pero s\u00ed desde los primeros del mes suelen darse en algunas casas bailes particulares, costumbre que ha sufrido un gran golpe desde la institucion de los casinos. 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