{"id":3897,"date":"1848-03-05T13:04:17","date_gmt":"1848-03-05T13:04:17","guid":{"rendered":"https:\/\/oreneta.com\/libro-verde\/?p=3897"},"modified":"1848-03-05T13:04:17","modified_gmt":"1848-03-05T13:04:17","slug":"los-tres-dias-de-carnestolendas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/oreneta.com\/libro-verde\/1848\/03\/05\/3897\/","title":{"rendered":"Los tres dias de carnestolendas, 1848"},"content":{"rendered":"<p>El carnaval da las \u00faltimas boqueadas: es preciso pues echar el resto \u00e1 las zambras y algazaras que se mueven en la \u00e9poca de su dominacion. Un domingo, un lunes y un martes son los destinados para cerrar el carnaval y enmascararse, bailar y solazarse hasta mas no poder, y trasnochar mas de lo que conviene \u00e1 la salud del cuerpo y \u00e1 la del alma. Y de tal modo se trasnocha, que se viene \u00e1 formar de los tres dias uno. Por otra parte bien puede aventurarse esta proposicion, supuesto que ni mas ni menos se hace en el primero que en el \u00faltimo: por esto no estra\u00f1ar\u00e1 el lector, que amalgam\u00e1ndolos aqui, hablemos de las costumbres comunes \u00e1 los tres.<\/p>\n<p>Por la ma\u00f1ana de estos dias salen los elegantes al paseo de la muralla del mar. Llaman en \u00e9l la atencion algunos ni\u00f1os y ni\u00f1as disfrazados con mas \u00f3 menos gusto y con mas \u00f3 menos riqueza. Las mam\u00e1s van muy huecas llevando por delante \u00e1 sus hijos, que \u00e1 puro vestirlos y desnudarlos y enviarlos \u00e1 casa de la abuela, \u00f3 del padrino, \u00f3 del pariente, \u00f3 de la amiga, logran que las pobres criaturas se resfrien, y por lo menos, que engreidos con los aplausos que les han prodigado, no quieran desnudarse al llegar \u00e1 casa, y lloren, y pateen, y rabien y tengan que sufrir mas de cuatro sofiones. \u00a1Pobrecillos! os disfrazan ahora por diversion! dejad correr el tiempo y quiz\u00e1s os disfrazar\u00e9is por necesidad y llorar\u00e9is si llegan \u00e1 arrancaros la mascarilla.<\/p>\n<p>Bajemos de punto el catalejo, destemplemos la pluma, saquemos de tono nuestro cantar y ocup\u00e9monos durante estas tres tardes, de la <em>rua<\/em> y de las m\u00e1scaras, que en medio de un numeroso gent\u00edo pululan por la Rambla. Todos los carruages de la ciudad acuden \u00e1 porf\u00eda \u00e1 dar las vueltas de costumbre en este paseo. En otros tiempos abundaban los coches de los particulares en los que sus familias iban \u00e1 lucir sus trages: en el dia puede decirse que las tartanas tienen mayor\u00eda, y los \u00f3mnibus y medias fortunas de alquiler son los \u00fanicos carruages que interrumpen la monoton\u00eda de esos muebles que Dios cohonda, y que no se llaman carros por un tris. Y no es poco si en medio de la l\u00ednea de carruages no se cuela algun carro de los mas sucios de la limpieza, montado por una docena de hombres, mal perje\u00f1ado el uno en trage de muger, mal dispuesto el otro en trage varonil, y mas indecente y asqueroso aquel que levanta la bota con ademanes repugnantes al mas c\u00ednico observador. Entre el barullo de las gentes que pasean, llaman la atencion si n\u00f3 por la riqueza del trage, por la satisfaccion y pretensiones con que lo visten, varios chicuelos y aun hombres vestidos ridicula y las mas de las veces asquerosamente. Las prendas que estan mas en boga entre los que gastan este humor son los felpudos, los sombreros mugrientos, los fraques y chalecos rotos y remendados, y las escobas. El rostro embadurnado de almazarron \u00f3 tizne, es de r\u00fabrica. Unos calzoncillos, una camisa por encima ajustada al cuerpo con un ce\u00f1idor de los que usan los labriegos, una toalla cruzada sobre el pecho, un pa\u00f1uelo rollado en la cabeza, unos bigotes pintados con corcho chamuscado y una ca\u00f1a con dos \u00f3 tres naranjas enristradas, h\u00e9 aqui el trage de moro mas decente, y que por tan usado ya no llama la atencion del p\u00fablico. Nunca falta algun tonto que en trage ridiculo y mugriento lleva colgado de una ca\u00f1a un higo seco, y lo agita sobre la cabeza de un enjambre de chiquillos que intentan coger la fruta con los dientes. Todas estas m\u00e1scaras suelen llevar en pos de s\u00ed una multitud de pilludos cantando con mon\u00f3tona cantinela esta copla:<\/p>\n<p><em>A setse, \u00e1 setse,<br \/>\nA setse l&#8217; vi.<br \/>\nLo pobre Carnestolles<br \/>\nS&#8217;acaba de mor\u00ed;<br \/>\nSi, s\u00ed:<\/em><\/p>\n<p>copla y costumbre que no hace muchos a\u00f1os introdujo un remendon que viv\u00eda en los Encantes, con mas buen humor que cuartos, y mas cuartos que estro, y mas estro que inventiva para idear un trage, pues el disfraz del pobre poeta no pas\u00f3 de un casacon mugriento, un simulacro de sombrero y el mango de una escoba por baston.<\/p>\n<p>La civilizacion rechaza tama\u00f1os desacuerdos, y un pueblo culto debiera desterrar lo que ofende la decencia y el bien parecer. No queremos decir con esto que las autoridades prohiban semejantes costumbres en las cuales hallan solaz ciertas gentes, n\u00f3, antes al contrario, tenemos por aventurado todo ataque hecho frente \u00e1 frente \u00e1 cualesquiera costumbres por malas que sean; pero creemos s\u00ed que debe dirigirselas oportunamente. La autoridad tiene medios de que echar mano para escitar la aversion del p\u00fablico hacia esas escenas repugnantes, la emulacion de los mismos \u00e1 quienes tanto divierten esos gestos y banquetes asquerosos, \u00e1 fin de que dejando tales usos se hagan dignos de la sociedad que los acoge, divirti\u00e9ndose sin ofender el pudor de la doncella, ni la vista del inocente, ni la conciencia del hombre morigerado.<\/p>\n<p>En estos tres dias los teatros dan funciones por la tarde y por la noche, y hay bailes p\u00fablicos en la Patacada y en la lonja. Pocos a\u00f1os antes de la \u00e9poca en que trazamos estas l\u00edneas, los bailes del domingo duraban en la Patacada hasta la aurora del dia siguiente, en la lonja hasta la una de la madrugada: los del lunes duraban en la Patacada hasta media noche, y en la Lonja hasta el amanecer del d\u00eda siguiente: los del martes no pasaban de las once de la noche. En la actualidad todo est\u00e1 cambiado y se altera frecuentemente segun las circunstancias. Hemos alcanzado una \u00e9poca en que nada hay fijo ni estable, y en que es tan vario el n\u00famero de acontecimientos, y estos se suceden los unos \u00e1 los otros con tal proximidad, que ni lugar dejan para que podamos acostumbrarnos \u00e1 alguna cosa. Estos mismos bailes de la lonja y Patacada, que en otros tiempos hicieron la delicia del pueblo barcelon\u00e9s, estan en su per\u00edodo decadente. Se ha querido dar \u00e1 los de la lonja nuevo brillo, un nuevo atractivo, pero en vano. Se trasladar\u00e1n si se quiere de local; llamar\u00e1n en verdad la atencion, mas por poco tiempo, porque la \u00e9poca de los disfraces ha pasado ya, porque se conocen ya todas las tretas, y no hay necesidad de la mascarilla para decir las verdades \u00e1 un pr\u00f3jimo. Las <em>m\u00e1scaras<\/em> han muerto \u00e1 manos del <em>descaro<\/em> y de la impudencia.<\/p>\n<p>El carnaval toca \u00e1 su fin, y \u00e1 esto alude el pueblo con el aparato semif\u00fanebre con que recorre las calles de la ciudad durante la noche del martes. La figura de un Judas (<em>Carnestoltes<\/em>) es llevada en andas, precedida de un sinn\u00famero de j\u00f3venes artesanos llevando luces, y cantando responsos al comp\u00e1s de destempladas guitarras y panderetas. El pueblo se entrega al j\u00fabilo y al placer, y alborota y grita; mas \u00e1 pesar de las licencias que se permite y que dejamos apuntadas, rara vez da lugar \u00e1 la mediacion de la autoridad para prevenir un lance \u00f3 para castigar un crimen. Los elementos de cultura existen en este pueblo; la oportuna direccion es la que ha faltado muchas veces. El martes va \u00e1 pasar al per\u00edodo de lo que fue. Se adelanta la media noche y las campanas de las parroquias anuncian la cuaresma: sin embargo Barcelona se halla todav\u00eda entregada al bullicio del carnaval. Dejadla gozar, su hora se acerca, y enervadas entonces sus fuerzas volver\u00e1 \u00e1 la razon y \u00e1 la calma.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El carnaval da las \u00faltimas boqueadas: es preciso pues echar el resto \u00e1 las zambras y algazaras que se mueven en la \u00e9poca de su dominacion. 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