16 March 1919 - Ignacio Sánchez Mejías, el torero del 27, recibe la alternativa de manos de Joselito, su cuñado
EN BARCELONA
Barcelona, 16.-Entrada, buena. La tarde, ventosa.
Junto á la puerta de la plaza hay un escuadrón de Caballería.
Las cuadrillas con aplaudidas en el paseo. Belmonte es abucheado.
Lídianse toros de V. Martín.
PRIMERO
Negro: salta la barrera, causando pánico.
Mejías recíbelo con dos lances de rodillas y seis verónicas monumentales, arimándose. Ovación.
Joselito da otras muy lucidas.
Con bravura toma cuatro varas por tres caídas y muerte de un jaco.
Hay buenos quites.
Mejías pone tres pares buenos (Música) y otro delantero, desigual.
Joselito entrega los trastos á Mejías, abrazándole. (Ovación.)
Mejías, de esmeralda y oro, vase al bicho, apartando á la gente; trastea por naturales y ayudados, tres de pecho, y deja una entera, buena, tirándose con arrestos. Ovación y oreja.
SEGUNDO
Berrendo en negro.
Belmonte da cinco verónicas cuadradas.
Toma el berrendo cuatro varas por tres caídas y muerte de dos jacos.
Magritas y Riverito prenden pares regulares.
Belmonte, de verde y oro, halla al toro incierto, quedado; trastea con un pase ayudado, saliendo achuchado; otro con desarme y un rasguño en la mano derecha. Sigue movidillo, arrimándose valiente, con dos de pecho forzados, dos molinetes, y atiza un pinchazo hondo, derrotando el toro; otros dos feos y media delantera. Pitos.
TERCERO
Feo, negro, manso. José recógelo.
Acosado, toma cuatro varas por una caída y muerte de un jaco.
Cuco y Cantimplas lo hacen mal.
Mejías devuelve los trastos á Joselito, que viste de negro.
Joselito logra apoderarse del toro, que está huido. Trastea arrimado con rodillazos; da un pase cogiéndose á la oreja del toro, y señala una entera, ladeada y atravesada. Descabella al segundo intento. Ovación y oreja.
CUARTO
Negro, descarado.
Joselito veroniquea lucido, adornándose en quites.
Toma cinco varas por tres caídas y muerte de dos jacos.
Mejías pone un par súper con los terrenos cambiados.
Gallito otro al cuarteo, y termina con otro Mejías.
Joselito trastea por bajo con naturales y ayudados; perfílase y deja una entera atrevasada, entrando recto con el brazo alto. Cuatro intentos. Pitos y palmitas.
QUINTO
Retinto, suelto.
Toma cinco varas por una caída y dos caballos muertos.
Morenito de Valencia y Maera parean súper.
Belmonte da tres pases ayudados, con desarme; sigue inseguro y tírase, dejando una entera contraria, entrando súper. Descabella á pulso. Palmas.
Belmontistas y gallistas arman una gran bronca.
Mejías da un capotazo, recortando y quebrando.
Toma el bicho cuatro varas y mata dos caballos.
Mejías deja un par abierto, desigual, y otro al cuarteo, superior.
Joselito entra con los terrenos cambiados y deja un par monumental y otro discutible.
Mejías brinda al sol y marca tres pases altos, un rodillazo, cuatro de pecho -ovación, música-, un pinchazo y una estocada algo perpendicular.
Descabella al segundo intento.




Comment
Federico García Lorca, Llanto por la muerte de Ignacio Sánchez Mejías
La cogida y la muerte
A las cinco de la tarde.
Eran las cinco en punto de la tarde.
Un niño trajo la blanca sábana
a las cinco de la tarde.
Una espuerta de cal ya prevenida
a las cinco de la tarde.
Lo demás era muerte y sólo muerte
a las cinco de la tarde.
El viento se llevó los algodones
a las cinco de la tarde.
Y el óxido sembró cristal y níquel
a las cinco de la tarde.
Ya luchan la paloma y el leopardo
a las cinco de la tarde.
Y un muslo con un asta desolada
a las cinco de la tarde.
Comenzaron los sones del bordón
a las cinco de la tarde.
Las campanas de arsénico y el humo
a las cinco de la tarde.
En las esquinas grupos de silencio
a las cinco de la tarde.
¡Y el toro, solo corazón arriba!
a las cinco de la tarde.
Cuando el sudor de nieve fue llegando
a las cinco de la tarde,
cuando la plaza se cubrió de yodo
a las cinco de la tarde,
la muerte puso huevos en la herida
a las cinco de la tarde.
A las cinco de la tarde.
A las cinco en punto de la tarde.
Un ataúd con ruedas es la cama
a las cinco de la tarde.
Huesos y flautas suenan en su oído
a las cinco de la tarde.
El toro ya mugía por su frente
a las cinco de la tarde.
El cuarto se irisaba de agonía
a las cinco de la tarde.
A lo lejos ya viene la gangrena
a las cinco de la tarde.
Trompa de lirio por las verdes ingles
a las cinco de la tarde.
Las heridas quemaban como soles
a las cinco de la tarde,
y el gentío rompía las ventanas
a las cinco de la tarde.
A las cinco de la tarde.
¡Ay qué terribles cinco de la tarde!
¡Eran las cinco en todos los relojes!
¡Eran las cinco en sombra de la tarde!