el nuevo libro verde de barcelona

1848/12/25

Juan Cortada & José de Manjarrés with Josefina Roma (1848). El libro verde de Barcelona. Añalejo de costumbres populares, fiestas religiosas y profanas, usos familiares, efemérides de los sucesos mas notables acaecidos en Barcelona. Barcelona: Sauri. [Private collection: GBS OCR too poor to use.]  [more]
Dia grande para la cristiandad de todó el mundó, pues en él nació el Salvadór de los hombres y el regeneradór de la sociedad, el primeró y único que ha sabidó hacer comunes la felicidad de este mundó y la del otró; el solo que con una palabre no mas y predicandó virtud á los viciosos, amor á los que se odiaban, igualdad a los que dividian á los hombres en señores y esclavos, castided á un pueblo liviano, y pobreza a los hombres corrómpidós por el oró, rindió las voluntades enamoró los corazones, y fundó una doctrina celestial que no perecerá nunca. Solo un enviado del cielo podia traer tales principios; solo un hijo de Dios podia hacer que prevalecieran contra todos los principios que dominaban en el mundo; solo un Dios ha podido lograr que en medio de las horrendas catástrofes que han pasado por sobre la humanidad, y en las que todo la perecido, esas doctrinas se derramaren sin intermision y fueran profesades por todos los hombres civilizados. El aniversario de ese nacimiento es la grande festividad que hoy se celebra. Hasta pocos años ha se cantaba á la una de la madrugada la misa del gallo; pero las irreverencias de los ignorantes que confunden la impiedad con la despreocupacion, ha hecho que cesara esa piedosa costumbre, y que la misa se celebre al amanecer. La concurrencia es poca y las irreverencias menos. En esta misa empiezan los organistas á usar de la libertad que se les tolere hasta el dia de Reyes, de tocar en el órgano durante el oficio mayor cuanto les viene en gana, desde la gaita gallega hasta el fandango. La inocentada en admisible, la costumbre carece de toda propiedad y es hasta irreverente. La música que debe resonar en la casa del Señor tiene un carácter particular, y salirse de él es confundir las cosas, y es atribuir al culto divino circunstancias que solo se hallan en las pasiones humanas. A las 10 de la mañana se celebran en todas las iglesias los divinos oficios con la mayor solemnidad. El ayuntamiento asiste al de la catedral donde se canta de algunos años á esta parte el que compuso el maestro Vilanova, y pertenece al género pastoril. Si el tiempo lo permito los elegantes de uno y otro sexo acuden á la muralla del mar antes de comer. Hay en Cataluña un refran que dice per Nadal cada ovella á son corral, es decir que en este dia todo el mundo come en su casa, y si algun hombre de la familia se halla de viage hace todo lo posible para acudir á su casa á comer el pavo, porque hoy es el dia fatal para el pavo que
Metido en un cascaron Entre paja y plumas puesto, En el fondo de algun cesto Oculto allá en un rincon Comienza el triste su vida En tinieblas y apretado, Sin serle siquiera dado Rebullirse en su guarida. Venido en fin el momento En que la luz salga á ver, Su cárcel ha de romper Por el mismo, y en un cuento. El blando piquillo apenas Mover puede el pobrecito; Da uno y otro golpecito Y abre paso á duras penas. Sale al mundo cual tullido, No puede tenerse en pie, Abre los ojos y ve Por todo universo, un nido. Osa al fin, del cesto salta Y se encuentra en un pajar donde tiene que buscar Lo que á su estómago falta. En grupo con sus hermanos Tras la madre va á la parva, Y como la madre escarba Él la imita, y á dos manos. Una hormiga en este lado, Un grano de trigo allí, Dos cañamones aquí, Allá un poco de salvado, Migajas de pan acá, Ora un grano de cebada, Una hojita de ensalada, Un garbanzo mas allá, El maíz que va á robar En la pocilga al cochino, El arroz que el muy ladino Al capazo va á buscar: Al fin con tanto comer Aumenta su pequeñez, Empluma su desnudez Y muestra lo que ha de ser. Medra, mas de poco en poco; Recio pie y ya se engruesa, Lleva la cabeza tiesa Y saca el purpúreo moco. Ya cuentas se echan sobre él Y le dan mejor comida; Quizá una sopa cocida, Quizá pan mojado en miel. Tres veces de sol á sol Le dan regular pitanza, Y llena además la panza Deshojando acelga ó col. Cuando el año va á acabar La cosa otro tumbo toma, Pues se empeñan en que coma Para que llegue á engordar. A puñados va el salvado, Las sopas van á cazuelas, Y como no tiene muelas Se lo dan todo mascado. Cuando el diciembre se empieza Al dia solo una vez Hacen que trague una nuez Enterita en una pieza. Crece el número de nueces Al paso que avanza el mes, Le dan dos y despues tres Y hasta veinte en cuatro veces Quieras que nó las digiere El estómago pavuno; Y si tal vez hay alguno Que no pueda, ese se muere. Antes de santo Tomás Una fresca madrugada Sale de su patria amada Para no volver jamás. A la ciudad mas tragona Le encaminan al cuitado, Y al fin llega ya cansado, Por ejemplo á Barcelona, Donde en circulo que tiene Tres cañas por periferia Queda puesto ya en la feria A merced del que allí viene Le coge este por los pies, Lo pone cabeza abajo, Y cual si fuera badajo Lo mueve á drecho y revés. Otro la pechuga tienta, Y si se escapa, un cañazo Le dan en el espinazo La manera que lo sienta. Al fin llega un comprador A quien el animal gusta Y luego su precio ajusta A fuer de conocedor. En un instante agarrado Por muchacho turbuiente Es llevado como el viento Patas arriba colgado. Venido á la casa luego Donde tiene que morir, Le salen á recibir Con grande algazara y juego. Allí le palpan y estrujan Los chiquillos y lo soban, Unos á otros se lo roban, Lo arremeten y lo empujan. En fin en algun desvan Lo confinan por dos dias, Y son sus postrimerias Agua escasa y menos pan. La hora llega menguada En que tocan á degüello, Y empuña su blando cuello Zafia mano de criada. Un cuchillo como sierra Le pasa y vuelve á pasar, Y al cabo á puro aserrar Viene la cabeza á tierra Ya la sangre salta hirviendo, Se estremece el inocente Y de la casa la gente Aplaude al verle muriendo. Lo despluman á seis manos Tirando por todos lados, Y los miembros ya sobados Le mutilan inhumanos. La cesárea operacion Ensayan en él indinos, Le arrancan los intestínos El hígado y corazon. Las piernas le hacen saltar, Y de las alas las puntas, Y al puchero todas juntas Se acaban de destinar. Ya sobre la mesa está El pavo medio vacío, Sin cabos, desnudo y frio Que pena mirarlo da. Mas que á la moda le duela Se sigue la añeja usanza De henchirle al pavo la panza, Y aqui viene la cazuela. Tres libras entre orejones Y ciruelas, la manzana Que sea bien gruesa y sana, Y dos cuartos de piñones. Con este lastre infernal La bodega rellenada Se cose á punto de espada El vientre del animal. Se le pringa al punto mismo De manteca por do quiera, Cual si el difunto tuviera Que curarse un sinapismo. Cubierto con un papel Bien pringoso, bien lastrado, Y en cazuela colocado Al horno se da con él. El cuitado sufre allá Diez horas de fuego lento Y se ablanda á tal tormento; ¿Y quién no se ablandará? En este instante en que vas Lector, su historia mirando Se está el pobre achicharrando ¡Y tú tan fresco que estás! A las tres de aquesta tarde Y tu mesa irá á parar, Y del arte de trinchar En su cuerpo harás alarde. Degollado y desplumado, Abierto, lleno y cosido, Bizmado y despues cocido Hoy será descuartizado. Cada comensal á escote Bocados le tirará, Y trinchado quedará Mas que carne de jigote. Tal es del pavo la vida, Corta, mala, y con fin peor: ¿Y por qué tanto dolor? Para honrar una comida.
Tras del pavo vienen los turrones y el vine añejo en que muchos mojan barquillos; y aquí paz y despues gloria. En este dia hay en los teatros funcion por la terde y por la noche.
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