1823/11/25
Aqui se dió principio á los conjuros y anatemas: la voz de persecucion y de esterminio pronunciada por los que se apellidaban ministros de paz y del Santuario resonaba en la cátedra del Espiritu Santo, y con el Crucifijo en la mano escitaban al alucinado pueblo á teñir el aguzado puñal con sangre fratricida. Reprendiendo [...] »
Joaquín del Castillo (1836). La ciudadela inquisitorial de Barcelona, ó las víctimas inmoladas en las aras del atroz despotismo del Conde de España. Barcelona: Sauri. »
